Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Lecturas de la misa – 30º Domingo del Tiempo Ordinario 23 de Octubre de 2011

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Exodo 22, 21-27
    «Si explotan a las viudas y a los huérfanos, se encenderá mi ira contra ustedes» 

    Esto dice el Señor:

    No oprimirás ni viajarás al forastero, porque forasteros fueron ustedes en Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos, porque si los explotas y ellos gritan a mí, yo los escucharé. Se encenderá mi ira y los haré morir a espada, dejando a nuestras mujeres viudas y a nuestros hijos huérfanos.

    Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo.

  • Salmo Responsorial: 17
    «Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.»Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza, Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.
    R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.

    Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza, y quedo libre de mis enemigos.
    R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.

    Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador. Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu ungido.
    R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.

  • Segunda Lectura: I Tesalonicenses 1, 5c-10
    «Abandonaste los índoles para servir a Dios y esperar la vuelta de su Hijo»Hermanos: Saben cual fue nuestra actuación entre ustedes para nuestro bien. Y ustedes seguiste nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra entre tanta lucha con alegría del Espíritu Santo. Así llegaste a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. Desde nuestra comunidad, la palabra del Señor del Señor ha resonado no sólo en Macedonia y en Acaya, sino en todas partes; nuestra fe en Dios había corrido de boca en boca, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la visita que los hicimos: cómo abandonando los ídolos, les devolviste a Dios para servir al Dios vivo y verdadero y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que los libra del castigo futuro.
  • Evangelio: Mateo 22, 34-40
    «Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo» 

    En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?

    El les dijo:

    «Amarás al Señor tu Dios como todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas.


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Homilía domingo 29º t.o. Ciclo A. Domingo 16 de octubre de 2011

A menudo las personas no jugamos limpio los unos para con los otros, sobre todo cuando hay de por medio intereses personales o sociales o si nos mueve al envidia. Esto lo describen los evangelistas con palabras como: “iban a tentar a Jesús”, “querían ponerle a prueba” o  “comprometer a Jesús”, como en el caso de hoy.

Los fariseos afirman tres cosas de Jesús antes de lanzarle la pregunta, y sobre esas tres cosas quiero pararme. La primera es “sabemos que eres sincero”. He buscado en el diccionario el significado de sincero y lo define como: “falta de fingimiento”. Los fariseos que suelen discutir con Jesús llegan a la conclusión que cuando habla y actúa lo hace sin fingir, es decir que Jesús se muestra coherente y que en El no hay doblez.

Su mensaje es siempre el mismo: el reino de los cielos está en vosotros y este reino lo acogen mejor aquellos que también viven sin fingimiento, que son sinceros con ellos mismos y ante la sociedad. La sinceridad de Jesús, que a veces exaspera a las autoridades, está además de en su mensaje, en “hablar abiertamente” como él mismo dice cuando le están juzgando en la Pasión.La sinceridad de Jesús le viene de su relación especial con el Padre. Por ser sincero, por no fingir Jesús podrá decir: “yo soy la verdad”.

Lo segundo que dicen de El es: “enseñas el camino de Dios conforme a la verdad”. El camino de Dios no está escrito en los libros, sino que el camino de Dios es Jesús mismo. “Yo soy el camino”. Yo soy el camino para ir al Padre: “nadie va al Padre sino por mí”. Y el camino de Dios se hace siguiendo las huellas de Jesús. Y seguir las huellas de Jesús es tratar de actuar como El, es “pasar haciendo el bien”.

Y añaden “conforme a la verdad”. Para un judío la verdad está en la Ley.Para Jesús la verdad es El. Para todo cristiano la verdad tiene que ser Jesús, su hablar, su actuar. Transmitir la Palabra de Jesús con sinceridad, sin fingimiento significa “conforme a la verdad”. Buscar la verdad, actuar según la verdad, transmitir la verdad es además de enseñar el camino de Dios, seguir a Jesús y su mensaje de liberación.

Y lo tercero que dicen de El es que “no miras lo que la gente sea”. Jesús no hace acepción de personas. Acoge a todo el que acude a El con corazón sincero. Reprende a todo el que oprime a su hermano, perdona, cura, sin mirar otra cosa que no sea pedir con fe y sinceridad. Después de todo esto la pregunta para comprometerle: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?

Jesús no se opuso al poder romano que oprimía al pueblo judío. El mensaje que  transmite está por encima de la violencia. Su mensaje es revolucionario porque se dirige al corazón de las personas y que ese corazón cambie las relaciones humanas: más que opresión y violencia, paz, más que acumular riquezas, compartir, más que egoísmo, solidaridad. Ahí está la sinceridad de Jesús, ahí está el camino de Dios conforme a la verdad, ahí está el no mirar lo que la gente sea. Faltando una de estas tres cosas o las tres se comprende la mala voluntad de las personas, como Jesús lo ve en los fariseos. El César tendrá que recibir lo suyo, pero tendrá que devolverlo al pueblo para beneficio común. Actuar como Jesús no es fácil, pero es posible.