Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Homilia domingo 20 de marzo. 3º de Cuaresma

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Podemos decir que el evangelio de este domingo es totalmente opuesto al del domingo pasado. En el evangelio del domingo pasado veíamos cómo el diablo pretendía tentar a Jesús con el egoísmo, el ansia de poder y de convertirse en un falso dios. Jesús rechaza esa triple tentación porque “purifica y ajusta su propio proyecto de vida al proyecto de Dios”. Jesús “se deja hacer por Dios renunciando al poder”, se sabe enviado a proclamar la Buena Noticia de la misericordia.

Varias notas que merecen tenerse en cuenta. La primera sería que el rostro de Jesús resplandece como el sol. De Moisés y Elías se nos dice que aparecen conversando, pero ya no resplandecen. Mateo, que escribe su evangelio para los judíos, quiere decirnos que, a partir de ahora, la verdadera luz, la verdadera ley y la verdadera profecía nos vienen de Jesús. Moisés y Elías están ahí, ya no brillan. Ahora solo es importante Jesús. Por eso su rostro resplandece.

El rostro resplandeciente de Jesús nos muestra cómo es el Padre, o si queréis nos muestra la gloria del Padre. Solemos fijarnos más en los rostros ensangrentados de Jesús en la Cruz y poco en el rostro glorioso de Cristo resucitado. Somos más dados a quedarnos con el dolor y el sufrimiento que a sentirnos salvados, o más bien a sentirnos amados por el Padre que nos ha  revelado Jesucristo. El rostro resplandeciente de Jesús nos está revelando el amor del Padre por cada uno de nosotros.

La segunda nota sería la sugerencia de Pedro: “hagamos tres tiendas”. Pedro todavía no ha comprendido lo que está viendo y viviendo. No ha dado el salto de la antigua ley y profecía a la nueva ley instaurada por Jesús. No ha caído en la cuenta que a partir de ese momento quien brilla con luz propia es Jesús, que se ha puesto en manos del Padre, no del diablo.  Las tres tiendas significan bienestar, pero también algo de miedo a lo que venga. Es como decir: “mejor quedarnos como estamos”.

Algo así nos puede suceder a nosotros. Buscamos lo seguro, lo de siempre. “Si siempre se ha hecho así, ¿para qué cambiar? Podemos tener miedo al cambio, a la conversión, al cambio de mentalidad. Y eso nos puede pasar como cristianos y como Iglesia. Las tres tiendas pueden estar bien para encontrarse con Jesús, pero pueden estar mal si nos quedamos instalados en ellas por temor a salir y vivir el evangelio.

Y la tercera nota es la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado, mi predilecto. Escuchadlo”. Jesús es el Hijo amado del Padre y se convierte así en su voz. Ese “escuchadlo” es universal. La voz del Padre, a través de la voz de Jesús, tiene que llegar a todos los confines de la tierra. Ese “escuchadlo” es también para nosotros. Jesús se convierte así en el auténtico y único revelador del Padre. Lo que queramos conocer, vivir y transmitir a los demás de Dios, lo tenemos que tomar de lo dicho por Jesús.  Jesús nos toca a cada uno de nosotros como hacía con los enfermos, y nos dice: “levántate, no temas”. No te quedes en la tienda, no te quedes con lo seguro, arriésgate, no temas ser testigo mío, no temas anunciar el evangelio, no temas salir e ir a lo desconocido,…porque el Padre y Yo estamos contigo.

Sintamos en nuestras vidas la presencia fresca, nueva y fuerte de Cristo transfigurado.

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Autor: Lucio Bezana

Lucio Bezana, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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