Otros velos
• Toda persona tiene su misterio, aunque esté velado. Sólo de vez en cuando aparecen manifestaciones, algo que nos fascina en palabras, en signos, en sentimientos, en creaciones.
• El cristiano tiene su gran misterio velado. Si descorremos ese velo, aparecerá que somos divinos, que somos hijos de Dios. «Ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque te veremos tal cual es» (1 Jn 3,2)
• Lo mismo sucede si nos acercamos al pobre o al enfermo. Si descorremos ese velo sucio y gastado, descubriremos algo sorprendente, cada uno de ellos es un Cristo.
• También podríamos hablar de los velos sacramentales, como el agua, el pan. el vino, el
aceite…
Y de otro tipo de cuasisacramentos que se dan en nuestra vida, como la familia, el dolor, la caridad, el perdón, la solidaridad, el trabajo, el servicio, el regalo, la colaboración, la profesión, la creatividad, la vida entera
