Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Homilía 6 Enero 2011 – Fiesta de los Reyes Magos

HOMILIA REYES MAGOS

Jesús nos dice en el Evangelio: “buscad y encontraréis, porque quien busca, encuentra”. Esta frase nos puede ayudar y orientar en esta fiesta de los Reyes Magos. La fiesta de hoy es la de unas personas, magos para más señas, que buscan algo distinto, algo que les llene, porque, tal vez, lo que ellos eran, tenían y hacían ya no colmaba sus aspiraciones.

Podemos pensar que su búsqueda obedecía a la curiosidad y necesidad de algo nuevo.  Por eso se ponen en camino, preguntan, incluso en las más altas esferas, y por eso encuentran.

Su búsqueda no era una búsqueda cualquiera, sino la de alguien muy importante. De ahí que se dirigieran al palacio real a preguntar por esa persona especial y que, como consecuencia, revolucionara a la clase política y religiosa. Ellos buscan, hacen bien en preguntar, aunque su pregunta encuentra una respuesta inesperada  y prosiguen su marcha, orientados de nuevo por quien les había guiado desde el principio.

Quien les ha guiado desde el principio, la estrella, podemos decir que es paciente. ¿Por qué? Pues porque podía haberles abandonado cuando entraron a preguntar en el lugar inadecuado. Es paciente porque sabe dar otra oportunidad. Es paciente porque, a la vez, sabe guardar silencio y hablar cuando menos se lo espera. La estrella aparece después de abandonar ellos el palacio y ellos la siguen porque comprenden que solo ella les llevará al lugar que buscan.

Este proceso de los magos nos puede servir a nosotros. “Buscad y encontraréis” Las personas vivimos nuestras propias contradicciones. Por una parte buscamos cosas nuevas, nuevas experiencias, y suele coincidir que son experiencias pasajeras. Por ejemplo, los niños y no tan niños ¿cuánto tiempo dedican a los regalos-juguetes que han recibido hoy? Normalmente pasan al baúl de los recuerdos en apenas unas horas.

Es verdad que buscamos, pero lo que encontramos nos resulta pasajero. Buscamos, preguntamos, pero no somos pacientes y  como no nos llena lo que encontramos, pasamos a otra cosa. Los magos más que pasar a otra cosa, se siguen dejando guiar en su búsqueda, es decir, aprovechan la nueva oportunidad que se les da porque saben que lo que ellos buscan es muy importante y quieren que llene sus vidas. Para encontrar nosotros también necesitamos momentos de silencio o de encontrarnos a nosotros mismos. Seguro que con paciencia, aprovechando oportunidades y buscando un poco de silencio en el corazón, encontraremos lo que buscamos.

Hay personas que han encontrado en la vida lo que buscaban: en la familia, en el trabajo, en los amigos, en su compromiso con los demás, en su fe.  ¡¡¡Felices ellos!!! Para esas personas su búsqueda ha llegado a buen término, como la de los magos. Habrá habido momentos de despiste, como el de los magos, pero han sabido salir de nuevo al camino, encontrar la estrella que les guiaba y llegar a la meta que se proponían. De nuevo ¡¡¡Felices ellos!!!.

Los magos nos enseñan que la búsqueda de lo que necesitamos para que nuestra vida sea feliz, es un poco costosa, pero que al final, si seguimos nuestra estrella, nuestra inquietud, nuestras ganas de vivir, encontraremos lo que buscamos, como les sucedió a ellos.  Encontraremos a Dios, como ellos en lo pequeño y en lo sencillo.


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Lecturas de la misa – Jueves 6 de Enero 2011 – Epifanía del Señor

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 60, 1-6
    «La gloria del Señor amanece sobre ti»¡Levántate y resplandece, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Es verdad que la tierra está cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor y se manifiesta su gloria. A tu luz caminarán los pueblos, y los reyes al resplandor de tu aurora.
    Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto te pondrás radiante, palpitará y se emocionará tu corazón, porque derramarán sobre ti los tesoros del mar y te traerán las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.
  • Salmo Responsorial: 71
    «Que te adoren, Señor, todos los pueblos.»Dios mío, da tu juicio al rey, tu justicia al heredero del trono, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.Que florezca en sus días la justicia y haya gran prosperidad mientras alumbre la luna; que domine de mar a mar, desde el Eufrates hasta los extremos de la tierra.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.Que los reyes de Tarsis y de los pueblos lejanos le traigan regalos, y que le paguen tributos los monarcas de Arabia y de Sabá; que se postren ante él todos los reyes, y lo sirvan todas las naciones.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

    Porque él librara al necesitado que suplica, al humilde que no tiene defensor; tendrá compasión del necesitado y del abandonado, y salvará la vida de los necesitados.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

  • Segunda Lectura: Efesios 3, 2-3a. 5-6
    «También los paganos participan de la misma herencia que nosotros»Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha confiado en favor de ustedes.
    Por revelación se me dio a conocer este misterio, que no fue manifestado a los hombres de otras generaciones y que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: un plan que consiste en que todos los pueblos comparten la misma herencia, son miembros del mismo cuerpo y participan de la misma promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio.
  • Evangelio: Mateo 2, 1-12
    «Venimos de Oriente para adorar al Rey»

    Jesús nació en Belén de Judá en tiempo del rey Herodes. Por entonces, Magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando:
    «¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer?
    Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo».
    Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén con él; entonces convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
    «En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel».
    Entonces, Herodes llamó en secreto a los Magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén con este encargo: «Vayan y averigüen cuidadosamente sobre ese niño; y, cuando lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo».
    Después de oír al rey, los Magos se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra.
    Y advertidos en sueños de que no volvieran donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.


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Homilía 2 de enero 2011. 2º dom. Navidad

HOMILIA Segundo domingo de Navidad.

Este segundo domingo de Navidad puede servirnos para recoger alguno de los mensajes vividos los días pasados. Nochebuena, Navidad, la Sagrada Familia…tal vez hemos vivido mucho, hemos oído muchas cosas y hemos visto otras tantas. Cuando uno recibe tanto es bueno tomarse un respiro e intentar asimilar algo. Esto va unido a lo que decía ayer de “dialogar con uno mismo” sobre uno mismo.

Las lecturas de hoy nos ayudan en este ejercicio de asimilación del abundante mensaje navideño. La Navidad gira en torno al Hijo de Dios que se hace hombre. De este Jesús decimos que es la Sabiduría de Dios, que en El hemos sido bendecidos, elegidos y destinados a la vida. Y Jesús es la Palabra de Dios hecha carne.

Os sugiero dos puntos fuertes que resumen el mensaje navideño:

1º Dios es amor. A nivel humano cuando hablamos de amor pensamos que es lo más grande que puede dar una persona, pero también nos damos cuenta que es lo más fácil para romper, olvidar y fracasar. Más que hablar de amor, hay que vivirlo, entregarlo a los demás, compartirlo sin pedir nada a cambio, en definitiva, hay que amar.

 En Dios el amor ha sido y es vida. Para manifestarse como amor, Dios no escribe un tratado, ni nos da lecciones teóricas acerca del amor, no. Dios para manifestarse como amor se hace uno de nosotros. Más que manifestar el amor con palabras, Dios lo manifiesta con la vida de su Hijo Jesús. Es un amor entregado hasta el final, es un amor que no exige nada a cambio y que es paciente. Os remito a la parábola del hijo pródigo o del padre bueno.

 Y este Dios-amor nos bendice, es decir no puede hacer otra cosa que hablar bien de nosotros, aunque nosotros, a veces, no hablemos bien de El. Nos elige porque nos quiere. Y elige a todos, porque Dios no hace acepción de personas. Y finalmente nos destina a la vida. Quien ama quiere lo mejor para la persona amada. Dios que nos ama y quiere lo mejor para nosotros nos destina a vivir su misma vida.

 2º. Dios se hace Palabra en su Hijo Jesús. Al crearnos a su imagen y semejanza nos ha hecho capaces de dialogar con El. Dios dialoga con nosotros a través de personas, de acontecimientos, de una relación íntima con El. Pero ese diálogo lo ha culminado en su Hijo Jesús. Dios se ha hecho palabra, se ha encarnado, se ha hecho uno de nosotros para poder dialogar de tú a tú.

La vida y el mensaje de Jesús, hecho niño en Belén, son el mejor diálogo que Dios ha tenido con el hombre. Para poder dialogar ya conocemos al interlocutor, pero nos falta conocer su mensaje para que el diálogo se convierta en vida, para que la palabra, que es Jesús, no se quede en algo teórico, sino que pase a formar parte de nosotros. Jesús es la palabra de amor para todo hombre y es la manifestación frágil de este Dios. Dice un autor: “porque no hemos conocido a Dios, le hemos clavado en la cruz”.

Que lo que queda de Navidad la vivamos con un breve diálogo con este Dios-hecho hombre.


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Lecturas domingo 2 de enero 2011. 2º dom Navidad

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico 24, 1-2. 8-12

La sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades.

En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos.

El Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: Habita en Jacob, sea Israel tu heredad.

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás.

En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sión me establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder.

Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: Jn 1, 14)
R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. R.

Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 15-18

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.

Palabra de Dios.


Aleluya Cf. 1 Tm 3,16

Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos.
Gloria  a ti, Cristo, creído en el mundo.


EVANGELIO
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 1-18

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: Este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.  Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: Éste es de quien dije:  «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor.


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Homilía 1 Enero 2011 – Solemnidad Santa María, madre de Dios. Año Nuevo

HOMILÍA “AÑO NUEVO”

Imagino que bastantes de nosotros alguna vez nos hemos mudado de casa. Al hacerlo, seguro, que hemos caído en la cuenta de la cantidad de objetos que hemos acumulado y que, en realidad, nos sirven de poco. Sin embargo, aparte de los objetos necesarios para la vida diaria, seguro que ha habido algunos que hemos querido conservar porque significan mucho para la familia, o para alguno en especial. Hay cosas de las que no nos queremos deshacer porque nos traen recuerdos de personas, de acontecimientos, de viajes…

En la vida personal se da algo parecido. Algo cambia en nosotros a medida que estudiamos, conocemos más, crecemos como personas. En esos cambios nos quedamos con aquello que para nosotros en más valioso y desechamos lo que ya merece poco la pena.

En el evangelio de hoy se nos dice que María conservaba todas estas cosas en su corazón. Hay que decir que más que conservar, lo que María hacía era “dialogar consigo misma”, sobre todo lo que había vivido en poco tiempo: el anuncio del ángel, subir a Belén para cumplir con el censo, tener a su hijo en un lugar sencillo, recibir la visita de unos pastores…y sobre todo preguntarse a sí misma sobre su propio hijo.

En el evangelio de Lucas se nos dice dos veces estas palabras: “María conservaba estas cosas en su corazón”. Aquí y después del episodio de encontrar al niño Jesús en el templo. Para María lo que vivía en relación con su hijo no solo era importante, también era digno de ser guardado, conservado, diríamos, meditado.

Al comienzo de este año nuevo sería bueno ver qué debemos guardar y qué desechar no tanto cosas físicas, sino sentimientos,  posturas y formas de pensar, de juzgar  que poco tienen que ver con el evangelio. Seguro que si lo hacemos con un poco de seriedad, nos daremos cuenta de cuánto nos queda para vivir una auténtica conversión. Si queremos imitar a María tendremos que hacerlo en el silencio de nuestro corazón y desde la fe.

Y lo segundo, una breve reflexión sobre esta jornada de la paz. La paz surge del interior del hombre que piensa y actúa, es decir, que habla y vive, armónicamente. Vemos que no hay paz, que es difícil conseguirla porque se dice una cosa y se hace la contraria. A veces se ven demasiados peligros externos para lograr la paz y no nos damos cuenta que los verdaderos  escollos para lograr la paz están dentro del corazón del hombre. Y si no echad una ojeada a la realidad. Fanáticos, fundamentalistas de todo tipo: religioso social económico, político… que quieren lograr una paz que sea su paz basada en sus ideas, sus armas, su dinero y no basada en el respeto a la dignidad y libertad de la persona.

Un teólogo escribía: “no habrá paz verdadera mientras no haya paz entre las religiones” (H. Kung). La fe tiene que convertirse en un paso para la paz. Habrá que dar otros pasos y darlos conjuntamente con la fe, pero para lograr la paz, las religiones tienen que dejar de ser instrumentos de guerra, de odio y violencia, para convertirse en instrumentos de concordia, es decir, de tener un solo corazón, y de construir más que destruir.

La paz surge de un corazón abierto y sensible a las necesidades de los demás a ejemplo del mismo Jesús. Que El nos de su paz y que nosotros la llevemos a los demás.

FELIZ AÑO NUEVO