Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Lecturas de la misa – Domingo 9 de Enero 2011 – Bautismo del Señor

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 42, 1-4. 6-7
    «Miren a mi siervo, en quien tengo mis complacencias»«Miren a mi siervo a quien sostengo, a mi elegido en quien tengo mis complacencias.
    En Él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará ni clamará, no hará oír su voz por las calles. No romperá la caña resquebrajada ni apagará la mecha que aún humea.
    Promoverá con firmeza la justicia; no titubeará ni se doblegará,
    hasta haber establecido el derecho sobre la tierra, y hasta que las islas escuchen su enseñanza.
    Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación te llamé, te tomé de la mano, te he formado, y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones: para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas».
  • Salmo Responsorial: 28
    «El Señor bendice a su pueblo con la paz.»Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que merece. Postrados en su templo santo, alabemos al Señor.
    R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

    La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente.
    R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

    El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz. El Señor se manifestó sobre las aguas desde su trono eterno.
    R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

  • Segunda Lectura: Hechos 10, 34-38
    «Dios ungió con el Espíritu Santo a Jesús de Nazaret»En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa con estas palabras:
    «Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que le es fiel y practica la justicia, sea de la nación que fuere.
    Él envió su palabra a los hijos de Israel para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos. Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan; de cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo Éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él».
  • Evangelio: Mateo 3, 13-17
    «Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu Santo descendía sobre él.»

    En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo:
    «Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?»
    Jesús le respondió:
    «Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere».
    Entonces Juan accedió a bautizarlo. Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía, desde el cielo:
    «Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias».


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Homilía 6 Enero 2011 – Fiesta de los Reyes Magos

HOMILIA REYES MAGOS

Jesús nos dice en el Evangelio: “buscad y encontraréis, porque quien busca, encuentra”. Esta frase nos puede ayudar y orientar en esta fiesta de los Reyes Magos. La fiesta de hoy es la de unas personas, magos para más señas, que buscan algo distinto, algo que les llene, porque, tal vez, lo que ellos eran, tenían y hacían ya no colmaba sus aspiraciones.

Podemos pensar que su búsqueda obedecía a la curiosidad y necesidad de algo nuevo.  Por eso se ponen en camino, preguntan, incluso en las más altas esferas, y por eso encuentran.

Su búsqueda no era una búsqueda cualquiera, sino la de alguien muy importante. De ahí que se dirigieran al palacio real a preguntar por esa persona especial y que, como consecuencia, revolucionara a la clase política y religiosa. Ellos buscan, hacen bien en preguntar, aunque su pregunta encuentra una respuesta inesperada  y prosiguen su marcha, orientados de nuevo por quien les había guiado desde el principio.

Quien les ha guiado desde el principio, la estrella, podemos decir que es paciente. ¿Por qué? Pues porque podía haberles abandonado cuando entraron a preguntar en el lugar inadecuado. Es paciente porque sabe dar otra oportunidad. Es paciente porque, a la vez, sabe guardar silencio y hablar cuando menos se lo espera. La estrella aparece después de abandonar ellos el palacio y ellos la siguen porque comprenden que solo ella les llevará al lugar que buscan.

Este proceso de los magos nos puede servir a nosotros. “Buscad y encontraréis” Las personas vivimos nuestras propias contradicciones. Por una parte buscamos cosas nuevas, nuevas experiencias, y suele coincidir que son experiencias pasajeras. Por ejemplo, los niños y no tan niños ¿cuánto tiempo dedican a los regalos-juguetes que han recibido hoy? Normalmente pasan al baúl de los recuerdos en apenas unas horas.

Es verdad que buscamos, pero lo que encontramos nos resulta pasajero. Buscamos, preguntamos, pero no somos pacientes y  como no nos llena lo que encontramos, pasamos a otra cosa. Los magos más que pasar a otra cosa, se siguen dejando guiar en su búsqueda, es decir, aprovechan la nueva oportunidad que se les da porque saben que lo que ellos buscan es muy importante y quieren que llene sus vidas. Para encontrar nosotros también necesitamos momentos de silencio o de encontrarnos a nosotros mismos. Seguro que con paciencia, aprovechando oportunidades y buscando un poco de silencio en el corazón, encontraremos lo que buscamos.

Hay personas que han encontrado en la vida lo que buscaban: en la familia, en el trabajo, en los amigos, en su compromiso con los demás, en su fe.  ¡¡¡Felices ellos!!! Para esas personas su búsqueda ha llegado a buen término, como la de los magos. Habrá habido momentos de despiste, como el de los magos, pero han sabido salir de nuevo al camino, encontrar la estrella que les guiaba y llegar a la meta que se proponían. De nuevo ¡¡¡Felices ellos!!!.

Los magos nos enseñan que la búsqueda de lo que necesitamos para que nuestra vida sea feliz, es un poco costosa, pero que al final, si seguimos nuestra estrella, nuestra inquietud, nuestras ganas de vivir, encontraremos lo que buscamos, como les sucedió a ellos.  Encontraremos a Dios, como ellos en lo pequeño y en lo sencillo.