Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Lecturas de la misa – Jueves 6 de Enero 2011 – Epifanía del Señor

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 60, 1-6
    «La gloria del Señor amanece sobre ti»¡Levántate y resplandece, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Es verdad que la tierra está cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor y se manifiesta su gloria. A tu luz caminarán los pueblos, y los reyes al resplandor de tu aurora.
    Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto te pondrás radiante, palpitará y se emocionará tu corazón, porque derramarán sobre ti los tesoros del mar y te traerán las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.
  • Salmo Responsorial: 71
    «Que te adoren, Señor, todos los pueblos.»Dios mío, da tu juicio al rey, tu justicia al heredero del trono, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.Que florezca en sus días la justicia y haya gran prosperidad mientras alumbre la luna; que domine de mar a mar, desde el Eufrates hasta los extremos de la tierra.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.Que los reyes de Tarsis y de los pueblos lejanos le traigan regalos, y que le paguen tributos los monarcas de Arabia y de Sabá; que se postren ante él todos los reyes, y lo sirvan todas las naciones.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

    Porque él librara al necesitado que suplica, al humilde que no tiene defensor; tendrá compasión del necesitado y del abandonado, y salvará la vida de los necesitados.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

  • Segunda Lectura: Efesios 3, 2-3a. 5-6
    «También los paganos participan de la misma herencia que nosotros»Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha confiado en favor de ustedes.
    Por revelación se me dio a conocer este misterio, que no fue manifestado a los hombres de otras generaciones y que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: un plan que consiste en que todos los pueblos comparten la misma herencia, son miembros del mismo cuerpo y participan de la misma promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio.
  • Evangelio: Mateo 2, 1-12
    «Venimos de Oriente para adorar al Rey»

    Jesús nació en Belén de Judá en tiempo del rey Herodes. Por entonces, Magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando:
    «¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer?
    Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo».
    Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén con él; entonces convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
    «En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel».
    Entonces, Herodes llamó en secreto a los Magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén con este encargo: «Vayan y averigüen cuidadosamente sobre ese niño; y, cuando lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo».
    Después de oír al rey, los Magos se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra.
    Y advertidos en sueños de que no volvieran donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.


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Homilía 2 de enero 2011. 2º dom. Navidad

HOMILIA Segundo domingo de Navidad.

Este segundo domingo de Navidad puede servirnos para recoger alguno de los mensajes vividos los días pasados. Nochebuena, Navidad, la Sagrada Familia…tal vez hemos vivido mucho, hemos oído muchas cosas y hemos visto otras tantas. Cuando uno recibe tanto es bueno tomarse un respiro e intentar asimilar algo. Esto va unido a lo que decía ayer de “dialogar con uno mismo” sobre uno mismo.

Las lecturas de hoy nos ayudan en este ejercicio de asimilación del abundante mensaje navideño. La Navidad gira en torno al Hijo de Dios que se hace hombre. De este Jesús decimos que es la Sabiduría de Dios, que en El hemos sido bendecidos, elegidos y destinados a la vida. Y Jesús es la Palabra de Dios hecha carne.

Os sugiero dos puntos fuertes que resumen el mensaje navideño:

1º Dios es amor. A nivel humano cuando hablamos de amor pensamos que es lo más grande que puede dar una persona, pero también nos damos cuenta que es lo más fácil para romper, olvidar y fracasar. Más que hablar de amor, hay que vivirlo, entregarlo a los demás, compartirlo sin pedir nada a cambio, en definitiva, hay que amar.

 En Dios el amor ha sido y es vida. Para manifestarse como amor, Dios no escribe un tratado, ni nos da lecciones teóricas acerca del amor, no. Dios para manifestarse como amor se hace uno de nosotros. Más que manifestar el amor con palabras, Dios lo manifiesta con la vida de su Hijo Jesús. Es un amor entregado hasta el final, es un amor que no exige nada a cambio y que es paciente. Os remito a la parábola del hijo pródigo o del padre bueno.

 Y este Dios-amor nos bendice, es decir no puede hacer otra cosa que hablar bien de nosotros, aunque nosotros, a veces, no hablemos bien de El. Nos elige porque nos quiere. Y elige a todos, porque Dios no hace acepción de personas. Y finalmente nos destina a la vida. Quien ama quiere lo mejor para la persona amada. Dios que nos ama y quiere lo mejor para nosotros nos destina a vivir su misma vida.

 2º. Dios se hace Palabra en su Hijo Jesús. Al crearnos a su imagen y semejanza nos ha hecho capaces de dialogar con El. Dios dialoga con nosotros a través de personas, de acontecimientos, de una relación íntima con El. Pero ese diálogo lo ha culminado en su Hijo Jesús. Dios se ha hecho palabra, se ha encarnado, se ha hecho uno de nosotros para poder dialogar de tú a tú.

La vida y el mensaje de Jesús, hecho niño en Belén, son el mejor diálogo que Dios ha tenido con el hombre. Para poder dialogar ya conocemos al interlocutor, pero nos falta conocer su mensaje para que el diálogo se convierta en vida, para que la palabra, que es Jesús, no se quede en algo teórico, sino que pase a formar parte de nosotros. Jesús es la palabra de amor para todo hombre y es la manifestación frágil de este Dios. Dice un autor: “porque no hemos conocido a Dios, le hemos clavado en la cruz”.

Que lo que queda de Navidad la vivamos con un breve diálogo con este Dios-hecho hombre.