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Homilía 24 de Diciembre 2010 – Nochebuena

HOMILIA NOCHEBUENA 2010 (ciclo A)

Hoy que vivimos en un tiempo de increencia, celebrar la Navidad con sentido cristiano puede resultar un tanto extraño. Yo diría que creer en algo o en alguien a nivel humano está siendo difícil. ¡Cuánto más creer en Dios!. Y, sin embargo, seguimos celebrando fiestas religiosas porque, en primer lugar están en el calendario, en segundo lugar, las hemos vuelto laicas, y en tercer lugar porque les interesa a los comercios.

Hecha esta introducción que a alguno puede resultar extraña, deciros varias cosas sobre el Dios que creemos y que esta noche nos ha traído aquí a celebrar la misa del Gallo.

La principal característica que podemos decir de Dios es que nos cuesta creer en Él, que pasamos de El porque su manera de presentarse no es la propia de Dios. ¿Cómo se nos manifiesta este Dios? Os doy varias características y veréis cómo son chocantes:

1ª se nos presenta en la debilidad. Muchas personas se quedan en lo bonito del Belén y no pasan de ahí. Peor aún las hay que no quieren pasar de ahí porque la debilidad de este niño refleja nuestra propia debilidad. Una debilidad que Dios ha querido asumir y experimentar para asemejarse a nosotros.

2ª es el Dios que sale al encuentro del hombre. Dios no se replega sobre sí mismo, ni se oculta. Quiere conocer a la criatura que ha creado y por ello no se queda en su cielo, sino que desciende a la tierra para hacerse uno de nosotros y vivir lo que nosotros vivimos.

3ª se nos presenta como gratuidad y don. Este Dios no exige, sino que invita. No da para luego pedir, sino que da y se da sin medida, para que aprendamos de El. No es el Dios que pide satisfacciones, ni sacrificios. Da amor e invita a amarnos. Es puro regalo.

4ª se nos presenta con ganas de curar, de salvar, de liberar, de perdonar y sobre todo, de amar. Haremos creíble a Dios presentándole como Jesús nos lo ha mostrado. “Quien me ve a mí, ve al Padre que me ha enviado”.

5ª se nos presenta como palabra compartida. No es el Dios del silencio. Es el Dios que habla y dialoga con su criatura. Dios invita al hombre a que el diálogo se convierta en vida y que no se quede solo en palabras. En el prólogo de san Juan leemos: “la Palabra se hizo carne y plantó su tienda entre nosotros”. Dios es la palabra que nos interpela y por ello mismo, a veces, su interpelación no es molesta  porque nos invita a cambiar el corazón de piedra en corazón de carne, semejante al suyo.

Y por fin, 6ª se nos presenta como el Dios que respeta infinitamente nuestra dignidad y nuestra libertad.

Estas características hacen que el Dios cuyo nacimiento celebramos esta noche resulte, para algunos, poco creíble. Los hay que preferirían un Dios poderoso, lejano, incluso que metiese un poco de miedo. Pero no. El Dios que nace en Jesús es luz para el camino, es paz para el corazón y sobre todo es vida para el que cree en El.

FELIZ NAVIDAD


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Lecturas de la misa – 24 Diciembre 2010 – Nochebuena

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 9, 1-3.5-6
    «Un hijo nos ha nacido»El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que vivían en tierra de sombras una luz les ha brillado. Has multiplicado su júbilo, has aumentado su alegría; se alegran en tu presencia con la alegría de la cosecha, como se regocijan los que se reparten un botín.
    Porque, como hiciste el día de Madián, quebrantaste el yugo que pesaba sobre ellos, la vara que castigaba sus espaldas, el látigo del opresor que los hería. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: sobre sus hombros descansa el poder, y su nombre es: «Consejero prudente, Dios poderoso, Padre eterno, Príncipe de la paz».
    Acrecentará su soberanía y la paz no tendrá límites; establecerá y afianzará el trono y el reino de David sobre la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre.
    El amor ardiente del Señor todopoderoso lo realizará.
  • Salmo Responsorial: 95
    «Hoy nos ha nacido el Salvador.»Canten al Señor un canto nuevo, que toda la tierra cante al Señor. Canten al Señor, bendigan su nombre.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

    Celebren día tras día su victoria. Propaguen su grandeza entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

    Que se alegren los cielos y se regocije la tierra, que resuene el mar y cuanto lo llena; que exulten los campos con todos sus frutos, que aclamen los árboles del bosque.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

    Ante el Señor que viene a gobernar la tierra: gobernará con justicia al mundo, a las naciones con fidelidad.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

  • Segunda Lectura: Tito 2, 11-14
    «La gracia de Dios se ha manifestado a todos los hombres»Querido hermano: La gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la irreligiosidad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza.
    El se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien.
  • Evangelio: Lucas 2, 1-14
    «Hoy nos ha nacido el Salvador»Por aquellos días el emperador Augusto promulgó un decreto ordenando que hiciera el censo de los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse a su ciudad de origen.
    También José, por ser de la descendencia y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazareth, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.
    Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche en pleno campo cuidando sus rebaños por turnos. Un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces sintieron mucho miedo, pero el ángel les dijo:
    «No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para ustedes y para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
    Y de repente se reunieron con el ángel muchos otros ángeles del cielo, que alababan a Dios diciendo:
    «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!».