Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


Deja un comentario

Homilía Domingo 19 de Diciembre 2010 – 4º Dom Adviento

HOMILIA 4º domingo Adviento ciclo A

En este cuarto domingo de Adviento se nos anuncia, se nos da un avance de lo que vamos a vivir en Navidad. Y lo que vamos a vivir, o al menos, se nos invita a celebrar, a acoger, a no poner en segundo plano, porque tendría que ser lo más importante, es celebrar y acoger a Dios-con-nosotros.

No sé si caemos en la cuenta de lo que significa “Dios-con-nosotros”. Hay muchas formas de definir a Dios. Dejando a un lado las fórmulas filosóficas, teológicas o algunas del Antiguo Testamento, hay dos que deberían llenar nuestro corazón e incluso nuestra vida, y son: esta de “Dios-con-nosotros” y Dios es amor”, de san Juan.

“Dios-con-nosotros” es una manera de definir a Dios, no en cuanto a lo que El es, sino a su manera de relacionarse. No es un Dios que está “sobre nosotros”, ni un Dios que está oculto, lejano, invisible, ni siquiera insensible, sino todo lo contrario. Dios-con-nosotros es lo mismo que decir Dios-uno-de-nosotros. Cuando san Juan nos dice en el prólogo de su evangelio que Dios plantó su tienda entre nosotros, está revelándonos a un Dios cercano, visible en su Hijo Jesús, semejante en todo a nosotros menos en el pecado (Heb 4,15)

“Dios-con- nosotros” es el Dios hecho carne de san Juan, es el Verbo de Dios, es la Palabra de Dios que habita con nosotros. Hago hincapié en la preposición “con”, porque a veces a este Dios-con-nosotros le hemos alejado tanto, le hemos ocultado, le hemos divinizado tanto que parece haber perdido esa relación tan estrecha que El mismo quiso y tejió con nosotros.

Dios-con-nosotros es el que se ofrece como don, como regalo, el que se preocupa por nosotros, el que entra en nuestras vidas de manera silenciosa para no romper nuestra historia sino para compartirla, el que se hace palabra para entablar un diálogo con nosotros, el que respeta infinitamente nuestra dignidad y libertad, es el que está ahí con nosotros para vivir lo que nosotros vivimos: alegrías y penas, salud y enfermedad, esperanzas, cariño, amor,…

Este Dios-con-nosotros es, como dice la carta a los Romanos, nacido según la carne para así formar parte de nuestra historia, y es constituido Hijo de Dios, según el Espíritu Santo. Formando parte de nuestra historia vive, experimenta, siente lo que nosotros vivimos, experimentamos y sentimos.  No es ajeno a lo que sucede al hombre

Este Dios-con-nosotros nos revela, nos da a conocer al Dios es amor de san Juan. El Dios que nos habla Jesús en el evangelio es el Dios amor. Y no puede ser de otra manera, porque si no ese Dios no se habría encarnado, no había puesto su tienda entre nosotros y con nosotros.  La vida de Jesús es revelación de Dios amor. La muerte, en apariencia solitaria, de Jesús es la mayor manifestación de Dios amor que se calla para hacer que los hombres comprendamos el dolor de Dios ante todo dolor humano.

Que en estos días y sobre todo en Navidad cuando echemos una mirada al portal de belén nos acordemos que Dios-con-nosotros es Dios amor por nosotros.