Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas 1 de enero 2011. Sta. María Madre de Dios

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Números 6, 22-27
    «Invocarán mi nombre y yo los bendeciré»En aquel tiempo el Señor dijo a Moisés:
    «Di a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja; haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor; que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré».
  • Salmo Responsorial: 66
    «El Señor tenga piedad y nos bendiga.»Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros; para que se conozcan en las tierra tus caminos, tu salvación en todas las naciones.
    R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

    Que se alegren y canten de júbilo las naciones, porque juzgas rectamente los pueblos y gobiernas las naciones de la tierra.
    R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

    Oh Dios, que te den gracias los pueblos, que todos los pueblos te den gracias. Que Dios nos bendiga y que lo teman hasta los más remotos lugares de la tierra.
    R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

  • Segunda Lectura: Gálatas 4, 4-7
    «Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer» 

    Hermanos: Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su propio Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo el dominio de la ley, para liberarnos del dominio de la ley y hacer que recibiéramos la condición de hijos adoptivos de Dios.
    Y la prueba de que ustedes son hijos es que Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que grita: ¡Padre! De modo que ya no eres siervo, sino hijo, y como hijo, también heredero por gracia de Dios.

  • Evangelio: Lucas 2, 16-21
    «Encontraron a María, a José y al niño.»En aquel tiempo, los pastores fueron de prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que el ángel les había dicho de este niño. Y cuantos escuchaban lo que decían los pastores, se quedaban maravillados. María, por su parte, conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su corazón.
    Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios, porque todo cuanto habían visto y oído era tal como les habían dicho.
    A los ocho días, cuando lo circuncidaron, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel ya antes de la concepción.


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Homilía Domingo 26 de Diciembre 2010 – Sagrada Familia

HOMILIA “fiesta Sagrada Familia”.

En esta fiesta de la sagrada familia y uniéndonos a las celebraciones que tendrán lugar a lo largo y ancho del país, pongamos un acento positivo. Voy a comenzar por decir una verdad de perogrullo. La familia está formada por personas que tienen una vida hacia dentro y una vida hacia fuera. 

Hacia dentro: la familia no solo es vivir juntos, sino que esa vida en común les lleva a compartir: alegrías y penas, triunfos y fracasos, esperanzas, amor, perdón, fe… y muchas más cosas. Favorecer la vida familiar hacia dentro es cosa de todos. Aceptarse uno dentro de la familia y aceptar a los demás  todos sabemos que a veces no es cosa fácil. Sin embargo lo positivo debe pesar más que lo negativo.

Sagrada Familia
Sagrada Familia

En toda familia siempre hay uno de los componentes que tienen un papel, querido o no, de ser ese bálsamo que suaviza, que cura, que pone paz. En ocasiones su tarea no es fácil porque tiene que dar la razón a unos sobre otros, tiene que decir la verdad, aunque cueste aceptarla, tiene que dar un abrazo, un beso para calmar los ánimos y hacer que la vida compartida siga siendo realidad.

La carta a los Colosenses nos da unos consejos que son para vivirlos hacia dentro de la familia. Como san Pablo era un judío de su tiempo habla del sometimiento de las mujeres a los maridos. El sometimiento de unos a otros no favorece la vida. La vida y sobre todo la vida familiar se favorece con las virtudes que ha señalado líneas más arriba: bondad, comprensión, humildad, perdón, amor, paz… y estas virtudes deben ponerlas en práctica todos los miembros de la familia.

Hacia fuera: la familia ofrece y testimonia a los demás lo que vive hacia dentro. Tenemos un ejemplo claro a la vez que sencillo: Dios como Trinidad. Ellos nos ofrecen y testimonian lo que son: amor y comunión. Lo que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo viven lo ofrecen al hombre. El amor y la comunión de Dios nos lo ha revelado el Hijo enviado por el Padre y animado por el Espíritu.

La familia que vive valores humanos y evangélicos es también un claro y sencillo ejemplo para nuestro mundo. La familia, se dice, es una verdadera escuela. Yo diría la primera escuela donde se aprende y también se enseña. Padres e hijos aprenden y se enseñan mutuamente cuando la autoridad es servicio y no poder y la obediencia es también servicio y no puro servilismo.

Hoy se nos llama a cuidar la familia. Cuidar la familia no es defenderla de lo que viene de fuera. Cuidar la familia es fortalecerla desde dentro. No nos quejemos si algunas instituciones la dejan desamparada. Quejémonos porque desde dentro, desde la misma familia, a lo mejor, no se ponen los medios para que crezca cuidando los unos de los otros, sobre todo de los más débiles.

Pidamos al Señor que por mediación de José, María y Jesús bendiga a nuestras familias y que sean testimonio de amor y comunión.


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Domingo 26 de Diciembre 2010 – Sagrada Familia

LA SAGRADA FAMILIA: JESUS, MARIA Y JOSE

Domingo en la octava de Navidad
PRIMERA LECTURA

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Eclesiástico 3, 3-7. 14-17
    «El que teme al Señor, honra a sus padres»El Señor honra al padre en los hijos y respalda la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre queda limpio de pecado; y acumula tesoros, el que respeta a su madre.
    Quien honra a su padre, encontrará alegría en sus hijos y su oración será escuchada; el que enaltece a su padre, tendrá larga vida y el que obedece al Señor, es consuelo de su madre.
    Hijo, cuida de tu padre en la vejez y en su vida no le causes tristeza; aunque chochee, ten paciencia con él y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor. El bien hecho al padre no quedará en el olvido y se tomará a cuenta de tus pecados.
  • Salmo Responsorial: 127
    «Dichoso el que teme al Señor.»Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien.
    R. Dichoso el que teme al Señor.

    Su mujer, como vid fecunda en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo alrededor de su mesa.
    R. Dichoso el que teme al Señor.

    Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: «Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida».
    R. Dichoso el que teme al Señor.

  • Segunda Lectura: Colosenses 3. 12-21
    «La vida de familia, de acuerdo con el Señor»Hermanos: Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha consagrado a él y les ha dado su amor, sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todo estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión.
    Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados, como miembros de un solo cuerpo. Finalmente, sean agradecidos.
    Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Enséñenze y aconséjense unos a otros lo mejor que sepan. Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales; y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios padre, por medio de Cristo.
    Mujeres, respeten la autoridad de sus maridos, cono lo quiere el Señor. Maridos, amen a sus esposas y no sean rudos con ellas. Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque eso es agradable al Señor. Padres, no exijan demasiado a sus hijos, para que no se depriman.
  • Evangelio: Mateo 2,13-15.19-23
    «Toma al niño y a su madre y huye a Egipto.»

    Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo:
    «Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
    José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: “De Egipto llamó a mi hijo”.
    Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo:
    «Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño».
    Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población Ilamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: “Se le llamará nazareno”.


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Homilía 25 de Diciembre 2010 – Navidad

HOMILIA “NAVIDAD” 2010

En la homilía de la misa del Gallo decía que una de las características del Dios en quien creemos es que no es el Dios del silencio, sino el Dios de la palabra y de la palabra compartida. No habla por medio de enigmas, de augurios, en medio de humos…no.  Habla directamente, por medio de hombre y mujeres. Estos utilizan a veces un lenguaje poético, con imágenes bellas o duras…pero a través de su lenguaje anuncian la salvación. Y la salvación es la verdadera palabra de Dios y por así decir, la última palabra de Dios revelada en Jesucristo.

Todas las demás palabras acerca de Dios, incluso la que creamos más elevadas, incluso mis palabras, tienen que tener como referencia y centro a Jesucristo, Palabra o Verbo de Dios. Jesús nos ha revelado a Dios y lo ha hecho con la predicación de Reino de Dios, con las parábolas, con los milagros. Estas palabras y gestos humanos de Jesús nos muestran el verdadero rostro de Dios.

Hoy nosotros tenemos que tomar la palabra de Dios en un doble aspecto. Primero, ver la palabra de Dios encarnada, vivida, predicada por su Hijo Jesús. Segundo, nos toca a nosotros, si queremos seguir a Jesús, vivir actualizando la palabra de Dios. Actualizarla no es desencarnarla, no es espiritualizarla, no es tomarla al pie de la letra como si estuviéramos viviendo los tiempos de Jesús. Actualizarla es, por el contrario,  llevarla a la vida, es comprometerse con ella, es predicarla con nuestra palabra y ejemplo. Para ello, repito una vez más, hay que leerla, conocerla, rezar con ella.

Cuando digo conocerla y rezar con ella quiero decir conocer y rezar con Jesús. No podemos vivir de la palabra de Dios si no la conocemos. No podemos llegar a Dios si no conocemos a Jesús, que es quien nos ha revelado al Padre, que es la palabra del Padre, que nos habla de lo que ha oído al Padre, como nos dice en el evangelio de san Juan.

Jesús, palabra de Dios, nos descubre el rostro de Dios. Cuando Jesús predicaba la gente sencilla se admiraba de las palabras que salían de su boca  porque hablaba de un Dios distinto del que hablaban las autoridades religiosas. A veces me pregunto si no habrá personas que han dejado de creer en Dios, porque predicamos a un Dios distinto del que predicaba Jesús.

Como dice el evangelio, Jesús “es quien nos ha dado a conocer al Padre”. Y nos ha dado a conocer al Padre que El conoce, no a otro. Esa relación tan íntima que existía entre Jesús y su Padre es la que nos ha transmitido y la que ha hecho que podamos conocer al Dios y Padre de Jesús.

Que nuestro hablar de Dios a los demás tenga como referencia y centro a Jesús, la última y verdadera palabra del Padre. Que nuestra palabra sea para hacer a Dios un Dios más creíble porque nos apoyamos en Jesús, en sus palabras y en sus gestos que son en definitiva su pasión por el Reino de Dios.


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Lecturas de la Misa 25 Diciembre 2010 – Navidad

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 52, 7-10
    «La tierra entera verá la salvación que viene de nuestro Dios»¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que anuncia la paz, al mensajero que trae la buena nueva, que pregona la salvación, que dice a Sión: «Tu Dios es rey»
    Escucha: Tus centinelas alzan la voz y todos a una gritan alborozados, porque ven con sus propios ojos al Señor que retorna a Sión.
    Porrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor rescata a su pueblo,
    consuela a Jerusalén. Descubre el Señor su santo brazo a la vista de todas las naciones. Verá la tierra entera la salvación que viene de nuestro Dios.
  • Salmo Responsorial: 97
    «Toda la tierra ha visto al Salvador.»Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.
    R. Toda la tierra ha visto al Salvador.

    El Señor hadado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
    R. Toda la tierra ha visto al Salvador.

    La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor.
    R. Toda la tierra ha visto al Salvador.

  • Segunda Lectura: Hebreos 1, 1-6
    «Dios nos ha hablado por medio de tu Hijo»En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual se hizo el universo.
    El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén de todas las cosas con su palabra poderosa. El mismo, después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el nombre que, como herencia, le corresponde.
    Porque, ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: “Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy?” ¿O de qué ángel dijo Dios: “Yo seré para él un Padre y él será para mí un Hijo?” Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su primogénito, dice: “Adórenlo todos los ángeles de Dios”.
  • Evangelio: Juan 1, 1-18
    «La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros»En el principio ya existía Aquél que es la Palabra, y Aquél que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. El era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.
    Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar
    testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino testigo de la luz.
    Aquél que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En él mundo estaba; el mundo había sido hecho por el y, sin embargo, el mundo no lo conoció.
    Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, sino que nacieron de Dios.
    Y Aquél que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
    Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando:
    «A éste me refería cuando dije: “El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo”».
    De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado.


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Homilía 24 de Diciembre 2010 – Nochebuena

HOMILIA NOCHEBUENA 2010 (ciclo A)

Hoy que vivimos en un tiempo de increencia, celebrar la Navidad con sentido cristiano puede resultar un tanto extraño. Yo diría que creer en algo o en alguien a nivel humano está siendo difícil. ¡Cuánto más creer en Dios!. Y, sin embargo, seguimos celebrando fiestas religiosas porque, en primer lugar están en el calendario, en segundo lugar, las hemos vuelto laicas, y en tercer lugar porque les interesa a los comercios.

Hecha esta introducción que a alguno puede resultar extraña, deciros varias cosas sobre el Dios que creemos y que esta noche nos ha traído aquí a celebrar la misa del Gallo.

La principal característica que podemos decir de Dios es que nos cuesta creer en Él, que pasamos de El porque su manera de presentarse no es la propia de Dios. ¿Cómo se nos manifiesta este Dios? Os doy varias características y veréis cómo son chocantes:

1ª se nos presenta en la debilidad. Muchas personas se quedan en lo bonito del Belén y no pasan de ahí. Peor aún las hay que no quieren pasar de ahí porque la debilidad de este niño refleja nuestra propia debilidad. Una debilidad que Dios ha querido asumir y experimentar para asemejarse a nosotros.

2ª es el Dios que sale al encuentro del hombre. Dios no se replega sobre sí mismo, ni se oculta. Quiere conocer a la criatura que ha creado y por ello no se queda en su cielo, sino que desciende a la tierra para hacerse uno de nosotros y vivir lo que nosotros vivimos.

3ª se nos presenta como gratuidad y don. Este Dios no exige, sino que invita. No da para luego pedir, sino que da y se da sin medida, para que aprendamos de El. No es el Dios que pide satisfacciones, ni sacrificios. Da amor e invita a amarnos. Es puro regalo.

4ª se nos presenta con ganas de curar, de salvar, de liberar, de perdonar y sobre todo, de amar. Haremos creíble a Dios presentándole como Jesús nos lo ha mostrado. “Quien me ve a mí, ve al Padre que me ha enviado”.

5ª se nos presenta como palabra compartida. No es el Dios del silencio. Es el Dios que habla y dialoga con su criatura. Dios invita al hombre a que el diálogo se convierta en vida y que no se quede solo en palabras. En el prólogo de san Juan leemos: “la Palabra se hizo carne y plantó su tienda entre nosotros”. Dios es la palabra que nos interpela y por ello mismo, a veces, su interpelación no es molesta  porque nos invita a cambiar el corazón de piedra en corazón de carne, semejante al suyo.

Y por fin, 6ª se nos presenta como el Dios que respeta infinitamente nuestra dignidad y nuestra libertad.

Estas características hacen que el Dios cuyo nacimiento celebramos esta noche resulte, para algunos, poco creíble. Los hay que preferirían un Dios poderoso, lejano, incluso que metiese un poco de miedo. Pero no. El Dios que nace en Jesús es luz para el camino, es paz para el corazón y sobre todo es vida para el que cree en El.

FELIZ NAVIDAD


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Lecturas de la misa – 24 Diciembre 2010 – Nochebuena

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 9, 1-3.5-6
    «Un hijo nos ha nacido»El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que vivían en tierra de sombras una luz les ha brillado. Has multiplicado su júbilo, has aumentado su alegría; se alegran en tu presencia con la alegría de la cosecha, como se regocijan los que se reparten un botín.
    Porque, como hiciste el día de Madián, quebrantaste el yugo que pesaba sobre ellos, la vara que castigaba sus espaldas, el látigo del opresor que los hería. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: sobre sus hombros descansa el poder, y su nombre es: «Consejero prudente, Dios poderoso, Padre eterno, Príncipe de la paz».
    Acrecentará su soberanía y la paz no tendrá límites; establecerá y afianzará el trono y el reino de David sobre la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre.
    El amor ardiente del Señor todopoderoso lo realizará.
  • Salmo Responsorial: 95
    «Hoy nos ha nacido el Salvador.»Canten al Señor un canto nuevo, que toda la tierra cante al Señor. Canten al Señor, bendigan su nombre.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

    Celebren día tras día su victoria. Propaguen su grandeza entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

    Que se alegren los cielos y se regocije la tierra, que resuene el mar y cuanto lo llena; que exulten los campos con todos sus frutos, que aclamen los árboles del bosque.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

    Ante el Señor que viene a gobernar la tierra: gobernará con justicia al mundo, a las naciones con fidelidad.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

  • Segunda Lectura: Tito 2, 11-14
    «La gracia de Dios se ha manifestado a todos los hombres»Querido hermano: La gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la irreligiosidad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza.
    El se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien.
  • Evangelio: Lucas 2, 1-14
    «Hoy nos ha nacido el Salvador»Por aquellos días el emperador Augusto promulgó un decreto ordenando que hiciera el censo de los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse a su ciudad de origen.
    También José, por ser de la descendencia y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazareth, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.
    Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche en pleno campo cuidando sus rebaños por turnos. Un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces sintieron mucho miedo, pero el ángel les dijo:
    «No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para ustedes y para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
    Y de repente se reunieron con el ángel muchos otros ángeles del cielo, que alababan a Dios diciendo:
    «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!».


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Homilía Domingo 19 de Diciembre 2010 – 4º Dom Adviento

HOMILIA 4º domingo Adviento ciclo A

En este cuarto domingo de Adviento se nos anuncia, se nos da un avance de lo que vamos a vivir en Navidad. Y lo que vamos a vivir, o al menos, se nos invita a celebrar, a acoger, a no poner en segundo plano, porque tendría que ser lo más importante, es celebrar y acoger a Dios-con-nosotros.

No sé si caemos en la cuenta de lo que significa “Dios-con-nosotros”. Hay muchas formas de definir a Dios. Dejando a un lado las fórmulas filosóficas, teológicas o algunas del Antiguo Testamento, hay dos que deberían llenar nuestro corazón e incluso nuestra vida, y son: esta de “Dios-con-nosotros” y Dios es amor”, de san Juan.

“Dios-con-nosotros” es una manera de definir a Dios, no en cuanto a lo que El es, sino a su manera de relacionarse. No es un Dios que está “sobre nosotros”, ni un Dios que está oculto, lejano, invisible, ni siquiera insensible, sino todo lo contrario. Dios-con-nosotros es lo mismo que decir Dios-uno-de-nosotros. Cuando san Juan nos dice en el prólogo de su evangelio que Dios plantó su tienda entre nosotros, está revelándonos a un Dios cercano, visible en su Hijo Jesús, semejante en todo a nosotros menos en el pecado (Heb 4,15)

“Dios-con- nosotros” es el Dios hecho carne de san Juan, es el Verbo de Dios, es la Palabra de Dios que habita con nosotros. Hago hincapié en la preposición “con”, porque a veces a este Dios-con-nosotros le hemos alejado tanto, le hemos ocultado, le hemos divinizado tanto que parece haber perdido esa relación tan estrecha que El mismo quiso y tejió con nosotros.

Dios-con-nosotros es el que se ofrece como don, como regalo, el que se preocupa por nosotros, el que entra en nuestras vidas de manera silenciosa para no romper nuestra historia sino para compartirla, el que se hace palabra para entablar un diálogo con nosotros, el que respeta infinitamente nuestra dignidad y libertad, es el que está ahí con nosotros para vivir lo que nosotros vivimos: alegrías y penas, salud y enfermedad, esperanzas, cariño, amor,…

Este Dios-con-nosotros es, como dice la carta a los Romanos, nacido según la carne para así formar parte de nuestra historia, y es constituido Hijo de Dios, según el Espíritu Santo. Formando parte de nuestra historia vive, experimenta, siente lo que nosotros vivimos, experimentamos y sentimos.  No es ajeno a lo que sucede al hombre

Este Dios-con-nosotros nos revela, nos da a conocer al Dios es amor de san Juan. El Dios que nos habla Jesús en el evangelio es el Dios amor. Y no puede ser de otra manera, porque si no ese Dios no se habría encarnado, no había puesto su tienda entre nosotros y con nosotros.  La vida de Jesús es revelación de Dios amor. La muerte, en apariencia solitaria, de Jesús es la mayor manifestación de Dios amor que se calla para hacer que los hombres comprendamos el dolor de Dios ante todo dolor humano.

Que en estos días y sobre todo en Navidad cuando echemos una mirada al portal de belén nos acordemos que Dios-con-nosotros es Dios amor por nosotros.