Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa – Domingo 10 de Octubre 2010

Domingo 28º del T.O.

  • Primera Lectura: II Reyes 5, 14-17
    «Volvió Naamán al profeta y alabó al Señor» 

    En aquellos días, Naamán de Siria bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta Eliseo, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: «Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel. Acepta un regalo de tu servidor.» Eliseo contestó: «¡Vive Dios, a quien sirvo! No aceptaré nada.» Y aunque le insistía, lo rehusó. Naamán dijo: «Entonces, que a tu servidor le dejen llevar tierra, la carga de un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses fuera del Señor.»

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  • Salmo Responsorial: 97
    «El Señor revela a las naciones su salvación.» 

    Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.

    El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.

    Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. R.

  • Segunda Lectura: II Timoteo 2, 8-13
    «Si perseveramos, reinaremos con Cristo» 

    Querido hermano:

    Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David.

    Éste ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada:

    Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna.

    Es doctrina segura: si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.

  • Evangelio: Lucas 17, 11-19
    «¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?» 

    Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»

    Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes.»

    Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.

    Éste era un samaritano.

    Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»

    Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»


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Homilía domingo 3 de octubre 2010 – dom 27º t..

HOMILIA domingo 27º t.o. ciclo C

Jesús vivió en una sociedad agrícola y de ahí que la mayor parte de sus mensajes tengan como tema lo relacionado con la agricultura. Hoy nos habla de un criado que trabaja como labrador. Todos vemos normal que al llegar a casa se ponga a servir a su señor y no al revés. Jesús les dice a los discípulos, siguiendo esta lógica, que ellos han de actuar como los criados. Su tarea es servir a los demás.

Hoy Jesús no nos diría que “somos unos pobre siervos” sino que invita a seguirle y a ser testigos suyos en el mundo que vivimos. No nos trataría como pobres siervos, sino como colaboradores suyos en la extensión del Reino de Dios. Nos invita a hacer obras como las suyas confiando en Él, como El confía en el Padre.

Nuestra respuesta está en pedir como los discípulos: “Señor, auméntanos la fe”. Esta petición está justificada leyendo lo que nos dice el profeta Habacuc en la primera lectura. ¿Qué vemos en nuestro mundo?: violencia, desgracias, luchas, escándalos. Ante esto es normal pedir fe. ¿Quién no se desanima viendo todo lo anterior?

Se necesita la fe para seguir adelante. Se necesita la fe para trabajar por un mundo más justo, más fraterno, más humano. Se necesita la fe para decir a los demás: nuestro mundo merece la pena. Se necesita fe para vivir cada día el evangelio sin huir de las realidades que vemos, ni refugiarse en falsas espiritualidades que nos alejan de quienes lo pasan mal en este mundo por las injusticias que cometemos los unos contra los otros.

La petición: “auméntanos la fe” sigue siendo actual. La fe nos ayuda a mantenernos de pie ante la tarea de vivir y predicar con la vida el Evangelio. María por la fe se mantuvo de pie junto a la Cruz de Jesús confiando en que la muerte no tendría en su Hijo la última palabra, sino que la tendría la Vida.

La petición: “auméntanos la fe” sigue siendo actual a la luz del texto de san Pablo a Timoteo. La fe nos ayuda a no tener “un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio” para juzgar los acontecimientos de la vida desde el Evangelio. Por la fe muchas personas toman parte en los duros trabajos del Evangelio. Sabemos que hoy es difícil predicar el evangelio y para algunos resulta aún más difícil vivirlo. Por la fe nos damos cuenta de nuestra pobreza que nos lleva a confiar en Dios. Por la fe vivimos el amor de Cristo y cada uno guarda en su corazón el mismo evangelio con la ayuda del Espíritu Santo

La petición: “auméntanos la fe” sigue siendo actual si de verdad nos abrimos a la Palabra de Dios que actúa en nosotros para nuestro bien y el de los demás. Sigue siendo actual si compartimos el Cuerpo de Cristo y vivimos la Eucaristía dominical a lo largo de cada día. Habacuc termina su texto diciendo que el “justo vivirá por su fe”. Aunque tengamos fe, aunque intentemos ser justos en un mundo más bien injusto, que brote a menudo de nuestro corazón la petición de los discípulos a Jesús: “auméntanos la fe”.