HOMILIA domingo 25º t.o. ciclo C
Ante las lecturas de hoy, sobre todo de la primera y del Evangelio, yo me pregunto:
¿Se pueden leer tal cual y quedarnos tan tranquilos? Las palabras de Amós, ¿son actuales? Lo que dice Jesús sobre el dinero injusto, ¿se puede decir hoy? ¿Hay dinero justo y dinero injusto? Imagino que diréis que sí. Y si no que se lo pregunten a los de la cultura del “pelotazo”.
De todos es sabido que la economía es quien gobierna el mundo y que, en definitiva, somos todos quienes sufrimos las consecuencias de los grupos económicos de presión que controlan lo que llamamos el mercado, los puestos de trabajo, los precios de los productos.
Amos vivió en otro tipo de sociedad, una sociedad fundamentalmente agrícola, y por eso su crítica está unida a este mundo: trigo, grano, la medida, salvado…pero unido a dos temas: a la persona que por dinero esclaviza a otros y al culto porque se desea que termine para seguir haciendo negocios. Se desea que pase el sábado para seguir ganando dinero y oprimiendo al pobre.
Hoy Amós criticaría a aquellos que bajo la globalización están oprimiendo a muchas personas en los diversos sectores de trabajo. Criticaría a aquellos que se callan ante las injusticias porque así obtienen beneficios. Criticaría a los siguen comprando por dinero al pobre. Criticaría a quienes derrochan dinero en la compra venta de personas sin importarles mucho la dignidad de los mismos. Y sigue siendo válida la frase con la que termina el texto de Amós: “Jura el Señor…que no olvidará vuestras acciones”.
Jesús en el evangelio está hablando a los discípulos. Su estilo de vida, su dedicación al Reino de Dios le permite hablar con total libertad. Cuando habla de “dinero injusto” se refiere al mismo del que nos habla Amós. Tal vez Jesús es más suave y nos está diciendo que ese dinero injusto lo dediquemos a ayudar a otros, a esos otros que “os reciban en las moradas eternas”. Como iglesia tendríamos que ser más cuidadosos y confiar poco en personas que arriman a la iglesia y luego oprimen al necesitado.
Una pregunta curiosa: ¿nos fiamos de quien ha amasado dinero injusto? Se ha llegado incluso a ofrecer honores, títulos a quienes así a veces han actuado. Pero, hoy, ¿se fía la gente de ellos? Yo diría que muchas veces sí, por eso de las influencias.
Cuando Jesús habla de dinero no es bien acogido por las autoridades religiosas de su tiempo. Jesús es mucho más duro con este tema del dinero que con otros temas, sobre todo porque esclaviza a la persona, al que lo tiene porque tiene miedo a perderlo y al que no lo tiene porque puede llegar a hacer cualquier cosa por tenerlo.
Como el dinero puede llegar a esclavizar a la persona, Jesús nos advierte, y cada cual que lo interprete como mejor sepa y pueda, y siempre a favor de los demás, que “no podéis servir a Dios y al dinero”. Dios libera, el dinero nos puede esclavizar.
