Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Homilía domingo 12 Septiembre 2010 – Dom. 24º T.O.

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HOMILIA  12 de septiembre. Santo Nombre de María

Como se nos ha dicho al principio de la Eucaristía, hoy los Marianistas y toda la Familia de María celebramos nuestra fiesta patronal. Al igual que cada país, ciudad o pueblo tienen su patrón o patrona, nosotros los Marianistas celebramos el Santo Nombre de María. Nuestro fundador, el Beato Guillermo José Chaminade eligió esta fiesta “no para celebrar un misterio de la Virgen, sino la misma persona de la Virgen”. “En la más antigua tradición bíblica el nombre equivale a la persona”.

Lo mejor que podemos decir de María, de su  persona, del ser de María en este mundo es que fue la madre del Hijo de Dios. Podemos pensar que Dios se la jugó tal y como nos cuenta el evangelista san Lucas. Todo un Dios se pone en manos de una mujer para esperar de ella una respuesta afirmativa a su plan de salvación.

Hay un texto del Concilio Vaticano II, en la Constitución sobre la Iglesia, en el número 56, que dice con mejores palabras lo que yo acabo de exponer: “…el Padre de la misericordia quiso que precediera a la encarnación (del Hijo) la aceptación de la Madre predestinada…”. El “sí” de María, el “hágase en mí según tu palabra” no es sólo la aceptación de la voluntad de Dios, es también el momento culmen de la maternidad de María.

Siguiendo la carta a los Romanos, segunda lectura, María es llamada conforme al designio de Dios no para hacerle un bien a ella, sino para hacer un bien a toda la humanidad. María es llamada para ser madre, esa es su verdadera vocación, y en la aceptación de esa llamada, en la vivencia de esa vocación, es donde está la glorificación de María.

En contraste con María que se considera la humilde esclava del Señor, Dios la llama  y la glorifica. Nosotros seguimos glorificando a María por ser la Madre de Jesús. María misma dice, según el evangelista san Lucas: “desde ahora me glorificarán todas las generaciones”. María vive su vocación de madre y así entra de lleno en el plan de salvación de Dios sobre todo hombre.

Del libro del Eclesiástico, es decir de la primera lectura, podemos atribuir a María, entre otras frases, la de “yo soy la madre del amor puro…y de la esperanza santa”. La vida de María se prolonga en su hijo Jesús que nos habló del amor. Jesús es la manifestación del amor de Dios y el que con sus palabras alimentó la esperanza de las gentes de su tiempo y de todo aquel que cree en El.

El nombre de María es santo por ser madre. Madre abierta a la escucha de la palabra de Dios, abierta al don de la vida y a la vida misma que es Jesús, abierta al servicio a los demás, abierta a aceptar el sufrimiento de su Hijo con la esperanza puesta en la vida.

¡Ojalá el nombre de María sea santo para nosotros! ¡Ojalá que María nos anime a tener las mismas actitudes que ella ante la palabra de Dios y el servicio a los demás! Seguro que si así lo hacemos nuestro nombre, sea el que sea, también será santo a los ojos de Dios.

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Autor: Lucio Bezana

Lucio Bezana, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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