Vivimos en un mundo donde la violencia de todo tipo está a la orden del día. Parece que nos hemos acostumbrado a ello y que tan solo de tarde en tarde echamos de menos la paz, o que se nos hable de la paz, o que veamos imágenes de paz. Es más cuando alguien nos habla de paz , yo creo que nos mostramos indiferentes…como que no acabamos de creer los que nos está diciendo. Se da incluso un contraste curioso y es que se da el premio de la paz a quien mantiene la guerra.
En la primera lectura de hoy hemos escuchado: “Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz”. La paz hay que anunciarla caminando. Es una forma de decirnos que la paz no es algo estático sino que hay que construirla cada día y en cada momento de la vida. A quien es capaz de anunciar y construir la paz hay que elogiarlo.
La paz es fruto de la justicia, es fruto del respeto a la persona y a su dignidad, la paz es fruto de una vida íntegra, “sobria, honrada y religiosa”, como leíamos anoche. La paz es fruto del diálogo sincero y sin doblez. La paz no esconde armas…la paz es lo más alejado de ese dicho latino “si vis pacem parare bellum”. La paz en definitiva es el mismo hombre viviendo en plenitud la vida que Dios nos ha dado.
Para nosotros quien personifica la paz es Jesús, el Hijo de Dios. Y la paz que es Jesús, tiene dos vertientes: palabra y luz.
Jesús con su palabra anunciaba a los que le escuchaban con corazón abierto y sincero tiempos de paz. Con su palabra denunciaba a los que se aprovechaban de los demás, a los que mantenían una paz basada en el temor, basada en la opresión, en la guerra más o menos encubierta. Quienes escuchaban sus palabras con corazón abierto y sincero pusieron su esperanza en El y en su mensaje. Y esto ha sido así hasta el día de hoy, hasta nosotros. Muchas buenas personas tienen depositada hoy su esperanza en Jesús: aquellas de una manera u otra ponen su vida al servicio de los demás.
Quienes se sentían denunciados fueron los que maquinaron su muerte, pensando que así callarían su palabra de esperanza. Hoy también hay gente que quiere callar la palabra de Jesús y quiere callarle a él.
Jesús es la luz que ilumina toda acción que vaya encaminada a poner paz y a trabajar por la paz. Es la luz que alumbra sin condiciones, que alumbra en toda tiniebla personal y social para poder ver y vivir la paz. Es la que luz que es vida y que da calor a la vida. Quien se acerca a Jesús se sabe alumbrado por una luz que no se apaga y que no deslumbra, sino todo lo contrario, es una luz viva que da paz y orienta.
“Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron”. La luz que es Jesús no es recibida por muchos que le conocen y han oído hablar de él. No quieren tenerle como referencia porque la vida y el mensaje de Jesús ponen en evidencia el actuar de estar personas que proponiéndose como artífices de paz…siembran todo lo contrario.
Erradiquemos toda violencia de nuestra vida personal y social y trabajemos por la paz que nos ha traído Jesús con su palabra y su luz.
