La frase que puede resumir la palabra de Dios de hoy sería: “preparad el camino del Señor”.
Para preparar el camino del Señor…¿qué nos dice el texto?
“allanad sus senderos…elévense los valles…desciendan los montes…que lo torcido se enderece”…
¿Cómo podemos hoy a la luz de estas imágenes “preparar el camino del Señor”?
1.respetando la vida tal cual. No justificar esa falta de respeto acudiendo a frases enrevesadas o justificaciones de partido que disimulan esa falta de respeto a la vida. Y respeto desde la fecundación hasta la muerte.
2.respetando a la persona y su dignidad. Tal vez hoy más que nunca vemos como no se respeta la dignidad de las personas. Los derechos al trabajo, a la vivienda digna, a la alimentación, a la justicia…¿Dónde están? Y queda claro que luego HOY justificamos todo en nombre de la personas…pero ¿de qué persona?
Respetar también la familia y sus valores.
3.respetando la libertad religiosa. Desde hace años se quiere reducir la religión al ámbito de lo privado en nombre de la laicidad. Se quiere hacer callar la voz de la iglesia, aunque a veces la iglesia tendría ser, como madre y maestra que es, más prudente. La religión bien vivida es fuente de paz, de justicia, y de libertad.
4. respetando la creación. Cuando Dios crea el mundo nos dice el Génesis: “y vio Dios que era bueno”. Dios crea…, el hombre destruye. Pensemos que cada uno de nosotros contribuimos a esa destrucción…¿Cómo? Pensad en la sociedad de consumo y lo que conlleva de negativo.
Pues respetando estas realidades y otras más…oiríamos la voz que clama en el desierto de cada uno de nosotros, de la vida en general, de nuestro compromiso por vivir la fe…y prepararíamos el camino del Señor que llega día a día a nuestro mundo.
Pondríamos en práctica la convicción de san Pablo en la segunda lectura: “que el que ha inaugurado en vosotros una empresa buena la llevará adelante”.
Y terminaríamos como termina el Evangelio: viendo la salvación de Dios.
La salvación no solo la opera Dios, sino que pide nuestra colaboración. Dios nos ha capacitado, no ha dado la posibilidad de ayudar a operar nuestra salvación y la del mundo…preparando un camino que mire al bien del hombre.
Que esa voz que grita en el desierto no caiga en terreno árido, indiferente sino en un terreno dispuesto a preparar, a trabajar, porque ese camino sea bueno y digno para todos.
