Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilía de la Sagrada Familia

Homilía Sagrada Familia:

Más que hablar de la familia… Me fijo en la segunda lectura: 1ª carta de san Juan.

1. “El mundo no nos conoce porque no le conoció a El”.

No conocemos a Dios…decimos muchas cosas de El…y san Juan nos ha dado la mejor definición de Dios: Dios es amor.

El mundo no conoce a Dios…al menos al Dios que es amor…”El pecado ha oscurecido la imagen de Dios en el mundo” (lo abrazó y lo besó. Marko I.Rupnik) Pues este Dios que es amor…es también “familia”.

Familia con el Hijo y el Espíritu. Este Dios escogió la mejor manera de hacerse presente en el mundo: en una familia formada por José, María y su hijo Jesús.

Si el mundo no conoce a Dios…le costará conocer la manera como se ha presentado entre nosotros…por medio de la familia.

2. “no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando El se manifieste seremos semejantes a El, porque lo veremos tal cual es”. Dios se empeña en crear, en construir, en dar vida…

Cuando nosotros sigamos el ejemplo de Dios de crear, construir, dar vida, entonces nos daremos cuenta que somos semejantes a El.

Dios nos creó a su imagen y semejanza…Nosotros tenemos que colaborar a seguir creando al hombre, al niño, a la familia a imagen y semejanza de Dios. Así seremos definitivamente semejantes a El.

Y cuando seamos definitivamente semejantes a El, entonces…y solo entonces “lo veremos tal cual es.”

3. El camino para llegar a ser semejantes a El, para verlo tal cual es se nos muestra con las dos actitudes fundamentales que nos pide: la fe y el amor.

Fe y amor en el Hijo de Dios Fe y amor en nosotros mismos.

Fe y amor en la familia, a ejemplo de José, María y Jesús.

Por eso más que hablar de la familia, hablemos hoy día de estas dos actitudes que favorecen la vida persona, familiar y social: creer los unos en los otros y amarnos los unos a los otros. Será la manera como construyamos la familia, como favorezcamos la vida familiar.


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Homilía de Navidad

Vivimos en un mundo donde la violencia de todo tipo está a la orden del día. Parece que nos hemos acostumbrado a ello y que tan solo de tarde en tarde echamos de menos la paz, o que se nos hable de la paz, o que veamos imágenes de paz. Es más cuando alguien nos habla de paz , yo creo que nos mostramos indiferentes…como que no acabamos de creer los que nos está diciendo. Se da incluso un contraste curioso y es que se da el premio de la paz a quien mantiene la guerra.

En la primera lectura de hoy hemos escuchado: “Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz”. La paz hay que anunciarla caminando. Es una forma de decirnos que la paz no es algo estático sino que hay que construirla cada día y en cada momento de la vida. A quien es capaz de anunciar y construir la paz hay que elogiarlo.

La paz es fruto de la justicia, es fruto del respeto a la persona y a su dignidad, la paz es fruto de una vida íntegra, “sobria, honrada y religiosa”, como leíamos anoche. La paz es fruto del diálogo sincero y sin doblez. La paz no esconde armas…la paz es lo más alejado de ese dicho latino “si vis pacem parare bellum”. La paz en definitiva es el mismo hombre viviendo en plenitud la vida que Dios nos ha dado.

Para nosotros quien personifica la paz es Jesús, el Hijo de Dios. Y la paz que es Jesús, tiene dos vertientes: palabra y luz.

Jesús con su palabra anunciaba a los que le escuchaban con corazón abierto y sincero tiempos de paz. Con su palabra denunciaba a los que se aprovechaban de los demás, a los que mantenían una paz basada en el temor, basada en la opresión, en la guerra más o menos encubierta. Quienes escuchaban sus palabras con corazón abierto y sincero pusieron su esperanza en El y en su mensaje. Y esto ha sido así hasta el día de hoy, hasta nosotros. Muchas buenas personas tienen depositada hoy su esperanza en Jesús: aquellas de una manera u otra ponen su vida al servicio de los demás.

Quienes se sentían denunciados fueron los que maquinaron su muerte, pensando que así callarían su palabra de esperanza. Hoy también hay gente que quiere callar la palabra de Jesús y quiere callarle a él.

Jesús es la luz que ilumina toda acción que vaya encaminada a poner paz y a trabajar por la paz. Es la luz que alumbra sin condiciones, que alumbra en toda tiniebla personal y social para poder ver y vivir la paz. Es la que luz que es vida y que da calor a la vida. Quien se acerca a Jesús se sabe alumbrado por una luz que no se apaga y que no deslumbra, sino todo lo contrario, es una luz viva que da paz y orienta.

“Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron”. La luz que es Jesús no es recibida por muchos que le conocen y han oído hablar de él. No quieren tenerle como referencia porque la vida y el mensaje de Jesús ponen en evidencia el actuar de estar personas que proponiéndose como artífices de paz…siembran todo lo contrario.

Erradiquemos toda violencia de nuestra vida personal y social y trabajemos por la paz que nos ha traído Jesús con su palabra y su luz.


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Homilía de Nochebuena

Homilía Nochebuena

El tema de esta noche sería: LUZ que alumbra en las tinieblas. En la primera lectura hemos escuchado: “el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande, habitaban en tierra de sombras y una luz les brilló”.

Creo que en el mundo actual y en la situación social que estamos viviendo, viene bien buscar una luz, desear encontrar una luz, o, si la hemos encontrado vivir bajo su guía y no apagarla. Hace unos años algún medio de comunicación decía que en el mundo no existían verdaderos líderes, que los líderes que había eran de segunda fila. Hace unos días hemos visto cómo en Copenhague los llamados líderes mundiales no se ponían de acuerdo para trabajar seriamente a favor del cambio climático. Podemos decir que no han encontrado una luz verdadera que mueva al mundo a favorecer la creación…o podemos decir que tanto esos líderes como el resto de nosotros andamos en tinieblas porque no somos capaces de trabajar por el bien de todos. Esos líderes no aportan una luz clara, nítida y que convenza, por estar mediatizados por las multinacionales, no se ponen de acuerda para encontrar una luz que favorezca a todos.

Aunque penséis que es un poco ingenuo, HOY para muchas personas esas tinieblas en las que a veces caminamos se ven ILUMINADAS por una LUZ que no es nueva, pero que se renueva cada Nochebuena, cada día, que alumbra nuestro camino, nuestra vida y que es Jesús el Hijo de Dios.

Si este Niño, cuyo nacimiento celebramos hoy y que acogemos una vez más, es LUZ para nosotros, hará que nuestras vidas cambien, hará que no caminemos en tinieblas, hará que nuestro corazón sea un corazón entregado al bien de las personas, al bien común, incluso al bien de la naturaleza. Si hay algo que nos enseñó, fue el respeto.

Este Niño ilumina nuestra manera de vivir la justicia y el derecho

ilumina nuestra manera de concebir la vida como regalo de Dios

nos ilumina para mejorar nuestras relaciones sociales, buscando el bien común

ilumina nuestra manera de amar, de perdonar, de ayudarnos unos a otros, de trabajar por la paz,

ilumina nuestra vida para que sea “sobria” es decir que en nosotros no haya nada superfluo, una vida honrada, es decir que no haya doblez y una vida religiosa, es decir una vida ligada a Dios que nos anime a trabajar por el hombre.

A este Niño le oiremos después definirse como “Yo soy la luz del mundo…el que me sigue no camina en tinieblas”. Quien sigue Jesús puede estar seguro de caminar bajo la LUZ verdadera.

Tenemos pues en este Niño un mensaje de alegría, un mensaje que transmitir a los demás. El es para nosotros LUZ que nos ilumina. Hagamos que este Niño que es LUZ ponga fin a las tinieblas en las que vivimos y sea, a la luz, luz que alumbra a todo hombre de buena voluntad. FELIZ NAVIDAD


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Carta de Adviento-Navidad 2009

ESPERANZA

 ¡Otro año más Adviento y sobre todo Navidad!.  ¡Otro año más con el tema de la esperanza! Más de uno pensará: y ¿para qué? ¡Para qué hablar de esperanza con la que está cayendo! Pues precisamente por eso hay que hablar de esperanza. “Porque lo que no se desea no se espera, y lo que no se espera no es reconocido cuando aparece” (Orar para vivir. Juan Martín Velasco, PPC p.24).

Tendríamos que preguntarnos qué deseamos, qué esperamos y si en nuestra vida personal, familiar y social hay algo nuevo que tengamos que reconocer como tal. Dejo a cada uno que reflexione su propia respuesta. Hay personas para quienes la capacidad de deseo y de espera se ha agotado. Entonces difícilmente se reconocerá lo nuevo que pueda aparecer en nuestras vidas. A pesar de los pesares siempre hay que estar abierto a la esperanza, hay que desear vivamente lo que esperamos para que cuando de verdad aparezca podamos no solo reconocerlo, sino también vivirlo y, con alegría, expresarlo.

 Vayamos al tiempo de Adviento que hemos podido vivir más o menos de cerca. Se me ocurre pensar que a la luz del mensaje de esperanza se puede dar varias actitudes. Estas  actitudes se pueden referir al ámbito personal, familiar y social.

 Actitudes:

 1. la del pasota…acepta lo que sea, venga de donde venga, porque no piensa en nada. Esta actitud no se localiza en una edad concreta, sino que abarca a diferentes edades. Para el pasota la esperanza no tiene sentido. O mejor dicho le da igual que haya o no esperanza. Su deseo es efímero, por eso no encuentra sentido a esperar. Se quiere vivir a tope el momento sin preocuparse del pasado ni del futuro.

2. la del fácilmente convencido. Puede ser de forma positiva o negativa. Hay personas que no ejercitan la capacidad crítica ante lo que pasa, ante la información que recibe, en definitiva que se deja convencer fácilmente por lo que le llega, sin cribar la información.

Para estas personas la esperanza dependerá de quien le proporcione la información. Todo catastrófico, no hay esperanza. Todo fabuloso, hay esperanza, pero habrá que tener en cuenta la base que sustenta esa esperanza que puede desaparecer al menor contratiempo. Podemos pensar en la parábola del sembrador y en un caso concreto: Mc 4, 16-17: …lo sembrado en terreno pedregoso…al oír la Palabra, la reciben con alegría…no tienen raíz, son inconstantes y en cuanto se presenta una tribulación… sucumben en seguida.”

3. la del resignado-desencantado… ¡qué vamos a hacer! ¡No podemos hacer nada! Un claro ejemplo de este tipo de personas lo tenemos en los discípulos de Emaús: “nosotros esperábamos que él sería el que iba a librar a Israel; pero,… llevamos ya tres días desde que esto pasó…” (Lc 21, 18-25). Cada día resulta más fácil encontrarse con estas personas.  Las hay que echan de menos “lo de antes”, que se asustan ante lo nuevo que merece la pena, porque añoran otros tiempos. Se refugian en los años pasados. Las hay, también,  cercanas al fanatismo religioso. ¡Si Dios quiere…qué le vamos a hacer!. O, los resignados porque “esto es lo que me ha aconsejado mi director espiritual”. Es una actitud muy lejana a la esperanza.

4. la del indiferente…La indiferencia es una seña de identidad cada vez mas extendida en nuestra sociedad. La esperanza motiva poco, preocupa casi nada, no interesa ni entusiasma. Y ante esta postura ¡qué sentido tiene esperar! ¿”No es verdad que los creyentes nos estamos haciendo indiferentes a la indiferencia que nos rodea y que nos dejamos contagiar por ella? ¿No se está experimentando entre nosotros una “baja generalizada del tono de fe”? (Orar para vivir. Juan Martín Velasco. PPC, p.209)

Esta postura indiferente “se encarga de mostrar que el hombre puede desarrollar su vida de forma normal sin recurrir (a la esperanza) a Dios, sin echarlo de menos” (o.c.p.208). Esta actitud es la más peligrosa para vivir la fe o la más fácil para dejar de vivir la fe. Es la que más fácil se extiende en la sociedad. El indiferente opina que “un Dios del que no se tienen noticias parece que no puede ser esperado…” (o.c. p.209)

 5. la del nervioso…Se está acentuando mucho esta actitud. Sobre todo en algunos ambientes y más que nada en el terreno social: “¡esto va fatal! ¡Estamos como en los años 30! ¿adónde vamos a parar?” Son frases que se escuchan de vez en cuando. Más que estar nervioso por la actitud de la espera de lo nuevo y saber reconocerlo, se está nervioso por el clima que, más que respirarse, se está instalando, a veces de manera consciente y bien trabajada por algunos medios de comunicación. El nerviosismo de Marta, la hermana de María, vendría bien para ilustrar esta actitud. Se afana por muchas cosas, cuando “una sola es necesaria” (cf. Lc 10, 41-42).

¡Ojalá que el nerviosismo lo pusiéramos al servicio de la esperanza activa que vela por la práctica de la justicia, la consecución de la paz y la vivencia del Evangelio!. 

 6. la del que tiene esperanza.  Esta es la actitud que debería caracterizar a todo cristiano convencido y abierto al Dios y Padre de Jesucristo. Es la actitud que no debería faltar nunca a ningún cristiano, y a ningún hombre-mujer de buena voluntad. Es una actitud a desarrollar y a vivir no solo en Adviento, sino durante todo el año. Viene bien recordar la cita de San Pedro, (a mí personalmente me gusta mucho) “…estad siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1Pe 3,15). La razón de nuestra esperanza está en Dios que envió a su Hijo al mundo por puro amor hacia nosotros. La razón de nuestra esperanza está en Jesús que “pasó haciendo el bien, curando toda enfermedad”. La razón de nuestra esperanza está en sentirnos animados por el mismo Espíritu de Dios que actúa en nosotros para el bien común. La razón de nuestra esperanza está en formar parte de una iglesia, con sus grandezas y sus puntos débiles, que intenta seguir a Jesús, que intenta poner en práctica las bienaventuranzas y ponerse al servicio de los demás.

Quien en este mundo tiene esperanza y vive una esperanza activa no se calla ante el mal, ante el daño, ante la injusticia…porque le anima la esperanza, aunque sea pequeña. Para quien está abierto a la esperanza todo el año es Adviento, porque todo el año hay que no solo esperar, sino sobre todo trabajar y poner empeño para erradicar toda violencia, no solo la que les gusta a algunos, erradicar el hambre, de ahí nuestro granito de arena con la Campaña del Kilo-litro, y erradicar toda injusticia, aunque sea manifestando “nuestra hambre y sed de justicia” que leemos en las Bienaventuranzas.

Que no nos falte nunca la esperanza en el Dios-hecho-hombre y en las posibilidades del hombre por seguir siendo “imagen de Dios”.

Victoriano Viñuelas Gómez

Vuestro párroco y amigo


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Homilía Cuarto domingo de Adviento ciclo C

“Dichosa tú, que has creído”. El anuncio a la virgen María de que iba a ser madre la cogió por sorpresa. ¿Cómo será eso pues no conozco a varón? Pero más sorpresa supuso para ella tres cosas:       

     1.todo lo que se le dice de su hijo Jesús

     2.la noticia acerca de su prima Isabel, y

      3.que para Dios nada hay imposible.

María es llamada dichosa, feliz, por creer. Y oye estas palabras de una mujer, su prima, que va a ser madre, una mujer que era estéril y de edad avanzada.

María vivió la fe-confianza en Dios toda su vida. No pensemos que para María fue fácil creer. Ella, como muchos otros en el A.T., confió en Dios, tuvo fe en el Dios que cumple sus promesas. Y pensemos que las promesas de Dios suelen llevar ese poco o mucho de sorpresa.

A nosotros se nos invita a creer. La fe en Dios no es obligatoria. La fe en Dios es un regalo que podemos o no aceptar. Y hay gente que no acepta la fe por las sorpresas que conlleva.

A nosotros nos gustan más las seguridades. Buscamos un Dios seguro, un Dios que nos dé recetas ciertas, que no nos haga dudar, que no nos invite a pensar. Queremos seguridades. Esto lo podemos trasladar a la iglesia y a un nivel meramente humano: hay personas que les cuesta aceptar que tenemos una conciencia y que esa conciencia nos lleva a tomar decisiones personales que pueden ser arriesgadas.  Todo lo contrario de una frase que leía hace tiempo: “en todo caso siempre es mejor una duda honesta que una certeza (seguridad) forzada”. (Las tentaciones de Job)  

En María se da una duda honesta: “no conozco a varón”…pero a la vez, deposita su fe-confianza en Dios.

En nosotros, qué prevalece, ¿dudas honestas o certezas forzadas?

    1.  ¿Se nos puede aplicar: ¿“dichoso tú que has creído? ¿dichoso tú que te has lanzado a vivir, aunque haya puntos que no estén claros…?

    2. ¿ O más bien no forzamos certezas (seguridades) porque nos da temor-miedo hacernos preguntas que no sabremos si tendrán respuesta?

    3.  ¿O más bien pasamos de todo y nos dejamos llevar por lo que sea?

Y que quede claro que esto nos pasa en la vida diaria, no solo en la vida de fe.

 Para María la fe fue compromiso: visitar a su prima…dar a luz a Jesús…vivir con El y sufrir con El… todo esto lo hizo con fe en el Dios que salva, aun sabiendo que esa fe puede dar sorpresas.

Para nosotros la fe tiene que ser también compromiso. Vivir la fe supone el riesgo de fiarse de Dios, supone el riesgo de tener dudas honestas buscando respuestas en Dios, en mí mismo, en la vida.

Viviendo la fe como confianza, como compromiso, como riesgo, como duda

    1. no nos dejaremos llevar por cualquier viento que sople, por seguro que lo creamos y que no nos conducirá más que a más inseguridades.

2.sino más bien nos ayudará a vivir y a madurar como personas libres, a ejemplo de Jesús

     3. entonces, también se nos podrá decir. “dichoso tú que has creído”


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¡Vive! Poema de Walt Whitman

Este poema nos servirá para rezar en la celebración comunitaria de la penitencia del día 15 de diciembre.

 

¡Vive!

 

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,

que es casi un deber.  

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías

sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar,

porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes. Huye.
«Emito mis alaridos por los techos de este mundo», dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro

y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron

de nuestros «poetas muertos», te ayudan a caminar por la vida.

La sociedad de hoy somos nosotros Los «poetas vivos».
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas….

Walt Whitman

 


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Homilía tercer domingo adviento. Ciclo C

El evangelio de estos tres domingos de adviento es rico para comentar y reflexionar.

El de hoy nos invita a pensar en nuestro bautismo. El Evangelio nos cuenta  que la gente se acercaba a Juan Bautista para bautizarse y  le preguntaban: ¿qué tenemos que hacer?

Nosotros somos/estamos bautizados,

1º. Tenemos que darnos cuenta de ello. Ser/estar bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es algo, o debería ser algo importante en nuestras vidas. Nos debería llevar al compromiso de vivir el evangelio. Y vivir el evangelio no es algo añadido a nuestra vida, sino que evangelio y vida deberían ir unidos. Ser/estar bautizado es una responsabilidad que tiene que llegar a ser personal. Nuestros padres pidieron el  bautismo para nosotros. Nosotros al crecer lo aceptamos o lo dejamos estar. Mucha gente bautizada vive como si no lo estuviera…y ese vivir como si no lo estuviera significa vivir al margen de Dios, y tal como va la vida hoy día, vivir también al margen del hombre.  

2º. Ser/estar bautizados implica una serie de actitudes: Tomadas de las lecturas de hoy:

     ALEGRIA…JUSTICIA…PERDON…CONFIANZA…AMOR…LIBERTAD…

     Preguntémonos si vivimos con estas actitudes. Preguntémonos si desde nuestra conciencia de ser/estar bautizados vivimos estos regalos de Dios, o si por el contrario ser/estar bautizados es “algo” que no cuenta mucho en nuestra vida.

 Hay personas que han convertido su condición de bautizados en una carga porque hay que cumplir muchas normas y si uno se sale de ellas…viene el castigo, viene el pecado.

Hay personas que han convertido su condición de bautizados en un regalo de Dios, en un don de Dios, en una gracia de Dios y como tal la viven con alegría, gozo, perdón, confianza, amor y libertad. Así lo vivió Jesús: confianza plena en el Padre, portador del perdón de Dios, aunque los fariseos se escandalizaban. Se alegraba porque el Padre revela “las cosas” a los sencillos y humildes. Nos dijo que por “puro amor” El fue enviado a este mundo para revelarnos el amor del Padre hacia nosotros. Y vivió con plena libertad: las normas están para el hombre y no el revés: curaba en sábado, dio su vida por nosotros, nadie se la quitó…Hoy también hay gente que se escandaliza de Jesús, su mensaje y su comportamiento “HUMANO” para con los “pecadores”.

3º. Cuando comprendamos esto anterior, podremos preguntarnos ¿qué tengo que hacer? Se dice que “el hacer es fruto del ser”. No empecemos por hacer cosas si no somos conscientes de que somos/estamos bautizados. Si tenemos conciencia de bautizados haremos de nuestra vida un compromiso para hacer el bien, para ayudar, para trabajar por un mundo mejor.   Y entonces será cuando cada uno desde lo que es: padre/madre/hijo…casado/célibe…realice el trabajo que haga…podrá preguntarse y responder a esta pregunta: ¿qué tengo que hacer desde mi ser/estar bautizado?

     Primero VIVIR…porque si no tenemos vida en nosotros difícilmente se la podremos dar a los demás y

     Segundo desde la VIDA…dar VIDA a otros. Y dar VIDA es alegría, justicia, perdón, confianza, amor, libertad…

 Pues os invito a que desde nuestro ser/estar bautizados…vivamos como tales y actuemos ante los demás así.


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noticias diciembre

Día 15 : a las 19.30h Celebración comunitaria de la penitecia

Día 22: a las 20.00h Concierto de Villancicos, patrocinado por la Junta Municipal del Retiro

Día 24 se suprime la misa de 8.00h y de 20.00h.  A las 24.00h Misa del Gallo.

Día 25:  se suprime la misa de 9.00h. Resto de horario de misas:  11.30, 12.30, 13.30 y 20.00h

En la misa de Nochebuena y las misas de Navidad COLECTA EXTRAORDINARIA DE NAVIDAD a favor de personas e instituciones