Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa – Domingo 18 Marzo 2012 – Dom. 4º de Cuaresma

DOMINGO IV DE CUARESMA

PRIMERA LECTURA

La ira y la misericordia del Señor se manifiestan en la deportación y en la liberación del pueblo

Lectura del segundo libro de las Crónicas 36, 14-16. 19-23

En aquellos días, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, según las costumbres abominables de los gentiles, y mancharon la casa del Señor, que él se había construido en Jerusalén.

El Señor, Dios de sus padres, les envió desde el principio avisos por medio de sus mensajeros, porque tenía compasión de su pueblo y de su morada. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio.

Los caldeos incendiaron la casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén; pegaron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. Y a los que escaparon de la espada los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey y de sus hijos hasta la llegada del reino de los persas; para que se cumpliera lo que dijo Dios por boca del profeta jeremías:

«Hasta que el país haya pagado sus sábados, descansará todos los días de la desolación, hasta que se cumplan los setenta años.»

En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra del Señor, por boca de jeremías, movió el Señor el espíritu de Ciro, rey de Persia, que mandó publicar de palabra y por escrito en todo su reino:

«Así habla Ciro, rey de Persia:  «El Señor, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra.
Él me ha encargado que le edifique una casa en Jerusalén, en Judá.
Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él, y suba!»»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 136, 1-2. 3. 4. 5. 6 (J.: 6a)

Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores, a divertirlos: «Cantadnos un cantar de Sión.»

¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén en la cumbre mis alegrías.


SEGUNDA LECTURA

Estando muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 4-10
Hermanos:
Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo -por pura gracia estáis salvados-, nos ha resucitado con Cristo jesús y nos ha sentado en el cielo con él.

Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo jesús.
Porque estáis salvados por su gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir.

Pues somos obra suya. Nos ha creado en Cristo jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras, que él nos asignó para que las practicásemos.

Palabra de Dios.


Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único. Todo el que cree en él tiene vida eterna.

EVANGELIO
Dios mandó su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 14-21

En aquel tiempo, dijo jesús a Nicodemo:
– «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.»

Palabra de Dios.

 


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Homilía domingo 3º Cuaresma. Ciclo B. 11 de marzo 2012

Se puede decir que desde siempre el hombre busca y quiere signos. Hoy más que nunca se buscan signos en la economía, en la sociedad, en valores. Se habla de signos de reactivación, de regeneración, de crecimiento. La palabra signos está en boca de muchas personas.

También a la iglesia, de la que todos formamos parte, se le piden signos. Signos de vivencia del Evangelio. De compromiso con la fe que profesamos. De presencia en el mundo actual. De diálogo con las culturas que nos rodean.  De comunión con otras iglesias. De presencia entre los más pobres y necesitados.  

En la segunda lectura, san Pablo dice que los judíos piden signos y los griegos buscan sabiduría. Y en el evangelio los judíos preguntan a Jesús: “¿Qué signos nos muestras para obrar así?” Se trata de una pregunta con todo sentido. A una acción dura de Jesús le sigue una pregunta del por qué obra así. Dice un autor: “dentro de la sociedad y religión judías, Jesús no tenía ninguna autoridad para hacer eso…lo que tenía era la libertad personal para hacer la voluntad de Dios, sin que le importara lo que los demás pudieran pensar o decir” (Albert Nolan. Jesús hoy. Sal Terrae). El templo había perdido, en parte, su función de casa de oración.

Los judíos no ven o no quieren ver los signos que Jesús hace. San Pablo les hace el mismo reproche. Algo parecido pasa hoy en nuestro mundo. No se quieren ver los signos que la iglesia, entre otras instituciones, hace a favor de los demás con sus luces y sombras.

Jesús es signo para los de su generación y para toda generación posterior. Es signo de vida, de perdón, de nueva ley. El curaba, perdonaba, con escándalo de muchos, ponía a la persona por encima de la ley y nos dejó una nueva ley: amar como El amó.

Jesús es signo del nuevo templo. El templo de Jerusalén ya había sido destruido al escribir san Juan estas palabras. Jesús dice a la samaritana que a Dios se le adora y se le rinde culto “en espíritu y verdad”. Jesús inaugura unos tiempos nuevos donde el verdadero templo es El y su cuerpo, formado por todos los que intentamos seguirle.

Jesús es signo de la nueva relación de Dios con el hombre. Nueva relación  porque  Dios se ha hecho uno de nosotros, ha tomado nuestra condición humana, y se nos ha dado a conocer por los gestos y las palabras del Hijo. Conocer a Jesús es conocer al Padre. “Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre”, dirá.

Jesús es signo de la nueva relación del hombre con el hombre. Jesús se acerca a todo aquel que sufre, que es despreciado, que es marginado para decirnos que esas barreras que establecemos entre nosotros han sido suprimidas de una vez por todas. El se ha acercado a nosotros, sea cual sea nuestra condición, para señalarnos el camino a seguir en nuestras relaciones: relaciones de hijos del mismo Padre y de hermanos en Jesús.

El templo de Jerusalén es signo de una alianza del pasado. Dice el evangelio que Jesús hablaba del templo de su cuerpo. El cuerpo de Jesús resucitado es el nuevo templo donde la única jerarquía es el servicio manifestado en dones para beneficio de todos. Aceptar este nuevo templo es formar parte de la iglesia que vive y transmite el mensaje de Jesús, que ejerce su acción caritativa a favor de los necesitados y que se reúne para celebrar su memoria enla Eucaristía.Nosotrossomos hoy signo de la presencia de Cristo en el mundo, somos el nuevo y definitivo templo que es su Cuerpo.


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Lecturas de la misa – Domingo 11 Marzo 2012 – Dom. 3º de Cuaresma

DOMINGO III DE CUARESMA

PRIMERA LECTURA

La Ley se dio por medio de Moisés

Lectura del libro del Éxodo 20, 1-17

En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras:
«Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud.
No tendrás otros dioses frente a mí. No te harás ídolos, figura alauna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra.
No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso: castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y biznietos, cuando me aborrecen.
Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos.
No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso.
Fíjate en el sábado para santificarlo.
Durante seis días trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el forastero que viva en tus ciudades.
Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos.
Y el séptimo día descansó: por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.
Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.
No matarás.  No cometerás adulterio.  No robarás.  No darás testimonio falso contra tu prójimo.  No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 18, 8. 9. 10. 11 (l.: Jn 6, 68)
Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpidá y da luz a los ojos.

La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Más preciosos que el oro, más el oro fino; más Juelces que la miel de un panal que destila.


SEGUNDA LECTURA

Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero, para los llamados, sabiduría de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1,22-25

Hermanos:
Los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero, para los llamados -judíos o griegos-, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Palabra de Dios.


Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único. Todo el que cree en él tiene vida eterna.

EVANGELIO
Destruid este templo, y en tres días lo levantaré

Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-25

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

-«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: – «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:

– «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.» Los judíos replicaron:

-«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»  pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

Palabra de Dios.

 


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Homilía domingo 2º de Cuaresma. Domingo 4 de marzo 2012

El domingo pasado hablaba de cómo Jesús aceptó libremente el plan de Dios, con sus luces y sombras, y cómo no siempre fue fácil para él. Ponerse de parte de Dios, de los necesitados, de los marginados de su tiempo le llevó a vivir momentos duros y  también momentos gratificantes.

El acontecimiento de la transfiguración es uno de esos momentos gratificantes en la vida de Jesús. San Marcos nos da un detalle curioso diciendo que los vestidos de Jesús se volvieron tan blancos como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Con este detalle el evangelista nos ofrece un signo. Es el signo de la nueva vida que el Padre dará a Jesús resucitándolo. Es la manera de decirnos que el Hijo, Jesús, inaugura la nueva vida, la vida que Dios quiere para cada uno de nosotros.

Pero vayamos al evangelio. En él hablan tres personas. Primero san Pedro. En este texto san Pedro se muestra conformista. Ya lo hace en el capítulo anterior al reprender a Jesús cuando anuncia a los discípulos que sufrirá la pasión, la muerte y que resucitará. San Pedro no quiere problemas, no quiere perder a Jesús que le da fuerza y seguridad y por eso se muestra conformista.

“¡Qué bien se está aquí!” dice san Pedro. Posiblemente esto lo decimos nosotros a menudo. No queremos problemas y por eso nos construimos una tienda, un refugio para no ver lo que sucede. La novedad del evangelio nos asusta y preferimos quedarnos como estamos. Una postura conformista que, a veces, también se da en la iglesia. Las cosas hay que dejarlas como están.

La segunda persona que habla es el Padre que reconoce por segunda vez a Jesús como el Hijo amado, la primera fue en el bautismo. Aquí el Padre añade: “escuchadle”. Moisés, el legislador, y Elías, el profeta representan el pasado. Por eso desaparecen. Ahora hay que escuchar al Hijo. San Marcos se lo dice a los tres discípulos que luego fueron importantes en la iglesia primitiva.

El Padre apuesta ya y para siempre por el Hijo. El Padre muestra con la transfiguración  que todo lo ha puesto en sus manos. El Hijo es la voz, es la palabra del Padre. Esto lo vemos sobre todo en el evangelio de san Juan donde Jesús hablará de su relación con el Padre, donde nos dirá que lo que hace y dice es porque se lo ha mandado el Padre y se lo ha oído al Padre. A nosotros también nos dice el Padre: escuchad a mi Hijo amado.

Y Jesús es la tercera persona que habla. Jesús manda a los discípulos no contar lo que han visto hasta que resucite. Ellos no lo entienden porque no entienden a Jesús. No entienden su vida, su mensaje. Les cuesta aceptar que Jesús les habla de un Reino que es servicio a los demás, es no buscar los primeros puestos, es dar la vida, es curar a los enfermos, es trabajar por la justicia, la paz, es vivir el perdón y el amor. No comprender esto es no comprender la transfiguración y la resurrección de Jesús.

Los discípulos comprendieron el mensaje y la vida de Jesús cuando le sintieron vivo en sus corazones. Nosotros comprenderemos el mensaje y la vida de Jesús cuando también le sintamos vivo en nuestro corazón y seamos capaces de vivir y trabajar por el Reino que Jesús predicó. Comprenderemos la novedad del Evangelio si de verdad escuchamos a Jesús y nos abrimos a la acción del Espíritu de Dios. Escuchemos en nuestras vidas la palabra del Padre que nos pide escuchar al Hijo y seguirle.


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Oración Teresa de Calcuta

     Las oraciones se vencen con oración y con amor

     Señor, cuando tenga hambre,

  • dame alguien que necesite comida…
    Cuando tenga sed,
  • mándame a alguien que necesite bebida…
    Cuando tenga disgusto,
  • preséntame a alguien que necesite consuelo…
    Cuando esté pobre,
  • ponme cerca a alguien necesitado…
    Cuando alguien me falte,
  • dame la ocasión de alabar a alguien…
    Cuando esté desanimada.
  • mándame a alguien a quien tenga que animar…
    Cuando sienta la necesidad de comprensión,
  • mándame a alguien que necesite la mía…
    Cuando sienta necesidad de que me cuiden,
  • mándame a alguien a quien tenga que cuidar…
    Cuando piense en mí misma,
  • atrae mi atención hacia otra persona…
    Señor, hazme digna de servir a mis hermanos

      que viven y mueren

      pobres y hambrientos en este mundo de hoy.
      Dales, a través de mis manos, el pan de cada día.
      Y dales las gracias de nuestro amor misericordioso:    la paz y la alegría.

(Madre Teresa de Calcuta)

 


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Cuaresma 2012. Actividades.

Charlas Cuaresmales:

    En este tiempo de Cuaresma es bueno reflexionar sobre nuestra

    vida a la luz dela Palabrade Dios. Lo hacemos a lo largo de todo

    el año, pero como preparación a la fiesta dela VIDA, de la

    resurrección de Jesús, bien podemos hacerlo de forma

    comunitaria.

    Lo haremos en Marzo los días

          Día 13 a las 19.00h. Tema: “le hablaré al corazón”  (Os 2,16)

          Día 14 a las 19.00h. Tema: “un vaso nuevo” (Jr. 18,1-7)

          Día 15 a las 19.00h. Tema: “no menospreciéis los dones

                                                 proféticos  (1Ts 5,19-20)

    El párroco, P. Victoriano Viñuelas hará unas reflexiones sobre ello.

 

 

    El martes día 20 de marzo a las 19.30h celebramos comunitariamente

                    el perdón de Dios.

 

    Los Viernes de Cuaresma a las 19.30h se reza el Via Crucis en el oratorio


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Lecturas de la misa – Domingo 4 Marzo 2012 – Dom. 2º de Cuaresma

DOMINGO II DE CUARESMA

PRIMERA LECTURA

El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe

Lectura del libro del Génesis 22,1-2. 9-13.15-18

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole:  – «¡Abrahán!»
Él respondió:
– «Aquí me tienes.»
Dios le dijo:
– «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré.»

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
«¡Abrahán! Abrahán!»
Él contestó:- «Aquí me tienes.»
El ángel le ordenó:
– «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo tu único hijo.»
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: — «Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 115. 10 y 15. 16-17. 18-19 (R.: Sal 114, 9)
R. Caminaré en presencia del Señor en el país, de la vida.

Tenía fe, aun cuando dije: «¡Qué desgraciado soy!» Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.


SEGUNDA LECTURA

Dios no perdonó a su propio Hijo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 31b-34

Hermanos
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?

Palabra de Dios.


Aleluya
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre:  «Éste es mi Hijo, el amado; escuchadlo.»

EVANGELIO
Éste es mi Hijo amado

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 2-10

En aquel tiempo, jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:  – «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Ellas.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:
– «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
– «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

Palabra de Dios

 


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Homilía domingo 1º de Cuaresma. Domingo 26 de febrero 2012

Mirad, imagino que cuando uno tiene que tomar una decisión importante, que afecta a su vida, se toma un tiempo de reflexión. Pongo dos ejemplos: el matrimonio y la vida religiosa o el sacerdocio. En los dos hay un tiempo de conocimiento, de reflexión, de formarse una idea sobre el proyecto de vida que se quiere. Cuando se ha madurado esa opción de vida se toma la decisión adecuada. Creo que a esos momentos de reflexión,      de conocimiento bien podemos llamarles tiempo de “desierto”.  

El evangelio de hoy nos muestra ese momento serio en la vida de Jesús. Primero se nos dice que “el Espíritu lo empujó al desierto”. No pensemos tanto en el desierto físico, no, cuanto en el desierto como ese encuentro consigo mismo que Jesús realiza. Y lo realiza empujado por el Espíritu de Dios. El Espíritu que bajó sobre él en el bautismo.

En ese desierto, en ese encontrarse consigo mismo, Jesús experimentó una lucha interna. San Marcos la describe diciéndonos que “vivía entre alimañas  y los ángeles le servían”. En todo proceso de elección, y Jesús lo vivió en su desierto personal, se dan momentos difíciles y duros, representados aquí por las alimañas. También se dan momentos dulces y felices representados aquí por los ángeles.

En esos cuarenta días, número bíblico que representa un período largo, y bajo la guía del Espíritu, Jesús pensó, rezó, luchó interiormente, y aceptó libremente el plan de Dios. Y es seguro que pasaría por momentos dulces donde aceptaría la misión de predicar el Reino de Dios y momentos difíciles donde se vería rechazado por los suyos, porque el plan de Dios, en definitiva, se resume en el amor y el amor cuesta vivirlo.

Una vez que ha vivido la experiencia de pasar por el desierto, que ha luchado consigo mismo, que se siente lleno del Espíritu de Dios y que ha aceptado el plan de Dios puede predicar: “se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio”. Esta frase no la dice Jesús porque sí, sino después de ese proceso de conversión que el mismo experimenta. Lo que él ha vivido nos invita a nosotros a vivirlo. Vivir el Reino de Dios es una invitación, no una imposición. Dios no se impone, se expone e invita.

Convertirse no es hacer unas prácticas religiosas durantela Cuaresma,  prácticas que pueden ayudar. Convertirse es creer y vivir el evangelio, es construir el Reino de Dios, no de palabra sino con la vida sabiendo que habrá momentos felices y momentos difíciles. Convertirse es seguir a Jesús, tener sus mismos sentimientos, pasar haciendo el bien, denunciar la injusticia, sin  excluir a nadie. Convertirse es predicar con nuestra vida y nuestro testimonio que el Reino de Dios está cerca y que ese Reino de Dios es el que cambia el corazón del hombre para hacerlo solidario con el que sufre.

La Cuaresmaes una invitación a vivir nuestro desierto personal sabiendo que no estamos solos sino que el Espíritu de Dios ha bajado también sobre nosotros y nos anima a decir a los demás: El Reino de Dios está cerca;  convertíos, creed y vividla BuenaNoticiadel Evangelio. Siguiendo a Jesús en este tiempo de Cuaresma viviremos nuestra pasión y muerte llegando como él a la gloria de la vida en la resurrección.


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Vivir la Cuaresma de forma «sencilla»

Una Cuaresma «sencilla»

Vive sencillamente para que oíros, sencillamente, puedan vivir

1. Vivir la sencillez es no necesitar tener muchas cosas para ser feliz, no
cayendo en el consumismo ni en las modas que nos obligan a comprar
lo nuevo, lo último.

2. Vivir la sencillez es tener más alegría al dar. o al compartir, que al recibir.
porque has descubierto el poder misterioso que tiene la palabra gratuidad

3 Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todas las cosas innecesarias
que lo ocupan, y llenarlo del tesoro de la amistad, de la cercanía y del
encuentro humano con los demás.

4. Vivir la sencillez es creer que tu valía y dignidad están en lo que eres
como persona y no en lo que tienes o la posición social que ocupas.

5. Vivir la sencillez es solidarizarse con tantos hermanas y hermanos de tu
familia humana que viven injustamente en la pobreza y necesidad, y te
movilizas e implicas porque no quieres vivir  mejor que ellos.

6. Vivir  la sencillez es poner tu confianza y seguridad no en el dinero o
posesiones, sino en tus bienes espirituales en tus convicciones y creen-
cias, en tu fe. en tus capacidades, en tu fuerza interior y en la de aque-
llos que te aman y aprecian.

7. Vivir la sencillez es trabajar para vivir y no vivir para trabajar.

8. Vivir la sencillez es disfrutar de los innumerables regalos que la vida, la
naturaleza, le ofrece constantemente cada día, y que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente

9. Vivir la sencillez es respetar y cuidar de la naturaleza con tu forma de
vivir. r cortando, reduciendo el consumo innecesario.

10. Vivir la sencillez es utilizar tu dinero para que tú y tu familia podáis
vivir con dignidad, y para que los demás también puedan vivir con
dignidad si lo inviertes en banca ética y si te habitúas a exigir productos que provengan del comercio justo y del comercio local. 

(CARITAS. Campaña institucional. 2011-2012)