Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilia domingo 14º t.o. Ciclo B. Domingo 8 de julio 2012

Posiblemente el carisma más difícil y más duro que Dios puede conceder es ser profeta. A lo largo de la historia, e incluso hoy día, los profetas han sufrido y sufren persecución y muerte. No es fácil ser profeta. El profeta no solo anuncia malas noticias sino que también  tiene que anunciar buenas noticias e infundir esperanza en quienes le oyen. Y esto segundo es más difícil que lo primero.

 En la primera lectura, Ezequiel transmite lo que dice el Señor a “los hijos que son testarudos y obstinados” y que ellos y sus padres han ofendido al Señor. Pongámonos por un momento en la piel de Ezequiel. Hoy hay personas que son profetas y se ven en la misma situación que Ezequiel: denuncian el mal que hacemos los demás. Y lo hacen con palabras y con su vida. Pero no se les hace caso porque denuncian injusticias y comportamientos contrarios a la dignidad humana. Hay países donde se les mata, igual que hacía el pueblo de Israel. 

Tenemos otro caso. Existen personas que creyéndose profetas, son personas corruptas que, para defenderse, denuncian a otros como corruptos haciendo que la atención no se fije en ellos sino en los denunciados. Estos lo único que quieren es salvarse ellos haciendo que los demás sean condenados. Estos se conforman con denunciar y no son capaces de anunciar algo bueno ni infundir esperanza, sino que siembran confusión que es lo que les interesa. 

 En Jesús, como en Ezequiel y en muchos otros, vemos y reconocemos a un verdadero profeta. Jesús no se conforma con denunciar el mal y a quien lo hace, sino que anuncia buenas noticias y aporta esperanza a quienes lo oyen. ¿Qué son si no las Bienaventuranzas? Una denuncia del mal que hacemos los hombres y una esperanza para quienes lo sufren. ¿Y el texto de Isaías que Jesús recita en la sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí…me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres”?. (Lc. 4,16-19) Son anuncios de esperanza, que hoy también necesitamos.

 Los paisanos de Jesús se hacían las preguntas que hemos leído y que pueden resumirse en la desconfianza hacia Jesús porque, según ellos “le conocían”. Hoy también desconfiamos de los  profetas porque, decimos: les conocemos. Hoy hay profetas que enviados por Dios no pueden callarse y nos llegan a echar en cara nuestro conformismo ante la situación que se vive. Denuncian que no se haga nada para desenmascarar a los que comenten injusticias, a los que viven a costa de los demás, a los que llegan incluso a reírse de los que pierden todo, mientras ellos siguen ganando.

Pero estos profetas no se quedan en denunciar. Ellos, desde su fe y desde sentirse invadidos por Dios, viven una “fe esperanzada que anuncia a través de bellas imágenes, la salvación”, (Tamayo Acosta. “Hacia la comunidad”). Pero, ¿cuál es el problema? Que oímos más fácilmente a los falsos profetas, a los de las malas noticias que a los verdaderos profetas, esos que nos infunden esperanza en el corazón y en la vida.

Nos toca denunciar a los falsos profetas, a los que se escudan en el mal de otros, y anunciar con el verdadero profeta, que es Jesús, y con muchos otros que le siguen, que vendrán, que vienen momentos de conversión, de vida y de libertad que ayudarán a volver el corazón del hombre a Dios y al prójimo y construir un mundo donde esas profecías que se anuncian sean una realidad.

 


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Lecturas de la misa – Domingo 8 Julio 2012 – Dom. 14º T.O. ciclo B

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos

Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 2-5

En aquellos días, el espíritu entro en mí, me puso en pie, y oí que me decía:- «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: «Esto dice el Señor» Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 122, 1-2a. 2bcd. 3-4 (W.: 2cd)
 Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.

A ti-levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores.

Como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia, que estamos saciados de desprecios; nuestra alma esta saciada del sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos.


SEGUNDA LECTURA

Presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo

        Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 7b-10

Hermanos:
Para que no, tenga soberbia, me han metido una espina en  la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.»
Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.
Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.


Aleluya Lc 4, 18
El Espíritu del Señor esta sobre mí; me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres.
EVANGELIO

No desprecian a un profeta más que en su tierra

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:

– «¿De donde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?
Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía:
– «No desprecian a un profeta mas que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curo algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra de Dios.


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Homilia domingo 13º t.o. ciclo B. Domingo 1 de julio 2012

Podemos decir que la vida es lo que más apreciamos y valoramos las personas. Y la vida centrada en la salud. La salud ha sido y es un valor que todos queremos gozar. Cuando falta la salud nuestra vida está mermada. Para muchas personas vida y salud son equiparables: gozar de buena salud es tener vida saludable.

La primera lectura y el evangelio nos hablan de la vida. Dios crea la vida y Jesús devuelve la vida terrenal a una niña. Siempre decimos que la mejor definición de Dios es: “Dios es amor”. Pero esta definición de Dios quedaría coja si el amor no acompañara a la vida. El Dios del que nos habla Jesús es el Dios que por puro y gratuito amor da vida a lo que ha creado. Y tendríamos que decir que este Dios no puede ser de otra manera: Dios, amor y vida van unidos en el Dios y Padre de Jesús.

En el libro dela Sabiduría, que es un libro del judaísmo tardío, se admite ya la inmortalidad, algo que costó admitir al pueblo de Israel. Este texto nos habla del Dios que crea la vida, que goza con la vida, que crea al hombre para la inmortalidad porque lo hace “a imagen de su propio ser”. Un Dios que es vida, pensemos, solo puede crear vida. Un Dios que es inmortal “crea al hombre para la inmortalidad. Es decir que lo que Dios es, vida y vida inmortal, lo quiere para el hombre creado por él a imagen suya.  Nuestro cuerpo desaparece, es verdad, pero la vida no se destruye sino que continúa, aunque no sepamos cómo.

En el evangelio Jesús devuelve a la vida terrenal a una niña. Aquí habrá que decir, al igual que en otros casos de vuelta a la vida que se nos narran en el evangelio, que no sabemos cómo fue esa vuelta a la vida, cómo era ese cuerpo. Pensemos que si la muerte se describe como estar echado, tumbado, la vida se describe como levantarse, como echar a andar, como dejar libre (en el caso de Lázaro, amigo de Jesús).

La orden de Jesús a la niña, “¡levántate!” no es solo decirle, ¡despierta!, sino que va más allá y significa: ¡niña vive! Jesús continúa la obra del Padre. En el evangelio de san Juan leemos: “como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere” (Jn 5,21). El mensaje de Jesús, con sus palabras y obras, es decir con las parábolas y milagros, es un mensaje de vida. El mensaje de Jesús se resume en dos palabras: vida y dar motivos de esperanza. Y hasta tal punto es un mensaje de vida que El la entrega por todos nosotros.  

Habría que señalar la curiosa la oposición entre Dios y el hombre en este sentido. Dios está por la vida y por la vida plena, por la vida digna para todos, por la vida íntegra y llena de respeto y libertad. El hombre está por la muerte, por la falta de respeto a la vida y a toda la vida. El hombre con su ansia de poder está destruyendo la vida. No vendría mal en estos tiempos hablar más de la vida, de ayudar a vivir dignamente, de colaborar a que se pueda vivir curando, sanando, liberando.

La segunda lectura es una llamada a ayudar a otros a vivir, a poder vivir con dignidad. “Vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen” dice san Pablo. Ayudemos a otros con nuestra generosidad, pero sobre todo, ayudémosles a vivir. Que nuestro vivir bien no sea a costa de que otros vivan mal. A nosotros nos toca crear, favorecer la vida, la nuestra y la de los demás. Imitemos a Dios y a Jesús creando vida y dando vida a nuestro alrededor.


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Un par de oraciones

El vino significa amor, tiene color de sangre

y, entre los cristianos, representa sacrificio,

especialmente el sacrificio por amor.

Nos sugiere la misteriosa relación

que el ser humano tiene con ambas cosas.

No es auténtico el amor que rehúsa sacrificarse;

no es valioso el sacrificio que no nace del amor

(L. A. Schokel, S

 

Tú eres el Dios de Abrahán,
el Dios de Isaac y Jacob.
Dios de vivos, no de muertos.
Creo que eres Dios de amor.

Confieso que en ti vivimos.
Creo que en ti nos movemos.
Proclamo que en ti existimos.
Contigo nada tememos.

Bienaventurado el hombre
que ha descubierto tu rostro
y se empeña en agradarte,
sin confiar en ningún otro.

Gloria, Padre creador.
Gloria, Hijo salvador.
Ya ti, Espíritu Santo.
A los tres, poder y honor.


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Lecturas de la misa – Domingo 1 Julio 2012 – Dom. 13º T.O. ciclo B

El DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Reflexión sobre las lecturas

PRIMERA LECTURA

La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo

Lectura del libro de la Sabiduría 15, 13-15; 2, 23-24

Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra.

Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entro en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella.

Palabra de Dios.


Salmo responsonal
Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b (W.: 2a)
R, Te ensalzare, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme.  Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.


SEGUNDA LECTURA

Vuestra abundancia remedia la falta que tienen los hermanos pobres

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 8,7-9; 13-15

Hermanos:

Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distinguíos también ahora por vuestra generosidad.

Porque ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza.

Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad.

Es lo que dice la Escritura: «Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba.»

Palabra de Dios.


 Aleluya cf. 2Tm 1, 10
Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y saco a la luz la vida, por medio del Evangelio.

EVANGELIO
Contigo hablo, niña, levántate

Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 21-43

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó o al lago. Se acerco un jefe de la sinagoga, que se llamaba o, y, al verlo, se echo a sus pies, rogándole con insistencia: _ «Mi niña está en las Ultimas; ven, pon las manos sobre para que se cure y viva.» Jesús se fue con el, acompañado de mucha gente que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía e años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de amientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le toco el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de el, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?» Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me tocado?»»

El seguía mirando alrededor, para ver quien había sido. La se acerco asustada y temblorosa, al comprender lo que pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. El le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar mas al maestro Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.» No permitió que lo acompañara nadie, mas que Pedro, o y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del  jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entro y les dijo: «¿Que estrépito y que lloros son éstos? La niña no esta a, esta dormida.»

Se reían de él. Pero él los echo fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:  «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía como doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra de Dios.

 


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Lecturas de la misa – Domingo 24 Junio 2012 – Dom. 12º T.O. ciclo B

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO B

Job 38, 1. 8-11

 El Señor habló a Job desde la tormenta y le dijo:
¿Quién encerró el mar con doble puerta,
cuando del seno materno salía borbotando;
cuando le puse una nube por vestido
y del nubarrón hice sus pañales;
cuando le tracé sus linderos
y coloqué puertas y cerrojos?
«¡Llegarás hasta aquí, no más allá – le dije -,
aquí se romperá el orgullo de tus olas!»


Salmo Responsorial

 Sal 106:23-26, 28-31 (R/. 1b)

R/. «Demos gracias al Señor por sus bondades»

Los que la mar surcaban con sus naves,
por las aguas inmensas negociando,
el poder del Señor y sus prodigios
en medio del abismo contemplaron. R./

Habló el Señor y un viento huracanado
las olas encrespó;
al cielo y al abismo eran lanzados,
sobrecogidos de terror. R./

Clamaron al Señor en tal apuro
y él los libró de sus congojas.
Cambió la tempestad en suave brisa
y apaciguó las olas. R./

Se alegraron al ver la mar tranquila
y el Señor los llevó al puerto anhelado.
Den gracias al Señor por los prodigios
que su amor por el hombre ha realizado. R.
/


2Cor. 5, 14-17

 Hermanos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo.


ALELUYA Lc 7,16
Aleluya. R. Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R. Aleluya

EVANGELIO
¿Quien es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?

Mc. 4, 35-41

Lectura del santo Evangelio según san Marcos

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla del lago.»  Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado en un cojín. Lo despertaron y le dijeron: «Maestro, ¿No te importa que nos hundamos?»  El se despertó, reprendió al viento y dijo al mar «¡Cállate, enmudece!». Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: «¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aun no tienen fe?» Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?».



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Homilia domingo 11º tiempo ordinario ciclo B

Lo que voy a hacer este domingo es, primero, un gesto sencillo, que ahora explico y luego una breve aplicación a la vida.

GESTO:

 

1. En el presbiterio se colocan seis jardineras pequeñas llenas de tierra

2. En un plato hay semillas de plantas

3. Se pide a varias personas que salgan e introduzcan las semillas en la tierra.

4. Esto se realiza en silencio.

 

BREVE EXPLICACIÓN

Sirviéndonos del gesto realizado y con breve referencia a la primera lectura y al evangelio se puede hablar del crecimiento del Reino de Dios a tres niveles.

  1. nivel personal: Dios ha plantado la semilla del Reino en nuestro corazón. Nosotros somos la tierra que acoge con alegría dicha semilla. Esa semilla, el Reino, irá germinando y creciendo en nosotros a medida que la cuidemos. Dará fruto en la medida que nosotros nos dejemos llevar por el Espíritu de Dios y nos pongamos al servicio de los demás. Algunos podrán hacer germinar su semilla viéndonos a nosotros. Otros acudirán a nosotros para que les ayudemos. También nosotros pediremos ayuda a Dios y a los demás para crecer. El Reino de Dios crecerá con nosotros y en nosotros.
  2. nivel parroquial. Lo dicho en el nivel personal lo podemos decir en este nivel parroquial. Como parroquia podemos hacer crecer el Reino de Dios en nuestro entorno. Podemos dar testimonio de nuestra vida de fe y de compromiso ayudando a otros a hacer crecer su semilla. Podemos llevar a otros, de manera sencilla, el mensaje de Jesús. Aquí tenemos como parroquia una tarea evangelizadora muy bonita.
  3. nivel eclesial. De igual manera nuestra iglesia diocesana, o la iglesia universal puede considerarse esa semilla de Reino que puede ir sembrando en el corazón de muchas personas ayudándoles a vivir el mensaje de Jesús y a construir ya aquí el Reino de Dios. En la iglesia esa semilla se manifiesta de muchas maneras: testimonio, catequesis, oración, solidaridad, paz, justicia.

Cada uno de nosotros, a nivel personal y comunitario, piense qué semilla ha recibido para hacerla germinar para el bien común. Segundo, rece para que esa semilla no muera por falta de fe. Y, tercero, se comprometa a trabajar por el Reino con los dones que Dios le haya dado, con la semilla que haya recibido.


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Oraciones

 

• La Palabra, el agua y el Espíritu:
 tres fuerzas que crean y que lavan,
 que liberan y que sacian.

 Tres fragancias que recrean, vivifican,
 embriagan y fecundan.
 Tres signos que perdonan y transforman,
 santifican y embellecen.

• El Espíritu, el agua y la Palabra,

 las tres encontrarás en una sola casa.

• El agua, el Espíritu y la Palabra,

 los tres compenetrados son sacramentos que salvan.

• La Palabra, el agua y el Espíritu
 en una sola fuente:

 el Corazón de Cristo.

 

 

 

La Palabra se encarna

y se convierte para nosotros en…

Palabra de Vida

Palabra de esperanza

Palabra que acoge

Palabra que salva

Palabra de comunión

Palabra de alianza

Palabra de misericordia

Palabra que ama

Palabra de diálogo

Palabra que sana

Palabra comprensiva

Palabra de confianza

Palabra liberadora

 

Palabra callada

Palabra que perdona

Palabra que acompaña

Palabra sencilla

Palabra que nos da calma

Palabra exigente

Palabra de alabanza

Palabra que ilumina

Palabra que nos da la paz del alma

(Fernando López, Misionero de la Sda. Familia)

 

 


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Lecturas de la misa – Domingo 17 Junio 2012 – Dom. 11º T.O. ciclo B

Lecturas de la liturgia

Primera Lectura: Ezequiel 17,22-24

  • «Ensalzo los árboles humildes»Así dice el Señor Dios: «Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré. De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado; la plantaré e la montaña más alta de Israel, para que eche brotes y dé fruto y se hagas un cedro noble. Anidarán en él aves de toda pluma, anidarán al abrigo de sus ramas. Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor, que humilla los árboles altos y ensalza los árboles humildes, que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré».
  • Salmo Responsorial: 91
    «Es bueno darte gracias, Señor.»Es bueno dar gracias al Señor / y tocar para tu nombre, oh Altísimo, / proclamar por la mañana tu misericordia / y de noche tu fidelidad. R.

    El justo crecerá como una palmera, / se alzará como un cedro del Líbano; / plantado en la casa del Señor, / crecerá en los atrios de nuestro Dios. R.

    En la vejez seguirá dando fruto / y estará lozano y frondoso, / para proclamar que el Señor es justo, / que en mi Roca no existe la maldad. R

  • Segunda Lectura: II Corintios 5,6-10
    «En destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor»Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras sea el cuerpo nuestro domicilio, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe. Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor. Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarle. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho mientras teníamos este cuerpo.
  • Evangelio: Marcos 4,26-34
    «Era la semilla más pequeña, pero se hace más alta que las demás hortalizas»En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»

    Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.» Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.


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Homilía Corpus Christi – domingo 10 de junio 2012

HOMILIA “Corpus Christi”.

 

En la vida de Jesús hay tres momentos importantes: el Bautismo en el Jordán, la muerte en Cruz y la Cena que comparte con sus discípulos la noche antes de morir en la Cruz. En esta Cena, Jesús toma un pan y dice: “tomad, esto es mi cuerpo”. Después, coge una copa y dice: “esta es mi sangre…derramada por todos.”.

 

En el Bautismo, Jesús se ve llamado a “anunciar la buena noticia a los pobres”. Misión que no es fácil como sabemos leyendo el evangelio. Pero es la misión que él acepta libremente y que vive en conflicto, a veces consigo mismo y con las autoridades religiosas de su tiempo. Esta misión le lleva a entregar su vida por el Reino de Dios y a manifestar su amor y el amor del Padre por los sencillos y necesitados.

 

El segundo es la muerte en Cruz, interpretada de diferentes maneras. Yo me quedo con la interpretación que leí en un libro de Religión hace años. Decía: “la muerte de Jesús es consecuencia de su vida”. (Religión de 2º de BUP Ediciones SM). La muerte de Jesús es consecuencia de una vida que nos habla del reino de Dios: de paz, de justicia, de amor, de perdón, reino de vida. Un reino opuesto, a veces, a los intereses humanos. Un reino donde el hombre está por encima de la ley. Y Jesús no duda en saltarse la ley cuando se trata de salvar, de curar, de liberar al hombre. “El sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado”.

 

El tercer momento es la Cena con sus discípulos. Esta última cena de Jesús reviste un carácter especial y extraordinario. No es una comida más de Jesús. Esta Cena, que es Eucaristía, es el signo que resume la vida de Jesús. Es el don de su vida a favor de los demás, o como dice el texto de Marcos: “de todos”.

 

Me centro en tres aspectos de la Eucaristía: como signo de vida, de amor y de compromiso. La vida de Jesús se resume en la Eucaristía. Su cuerpo entregado y su sangre derramada están haciendo referencia a la vida. La vida de Jesús fue una entrega total al bien de las personas. El quería darnos un ejemplo de lo que tiene que ser la vida de quien quiera seguirle. La vida de Jesús es ejemplo para todo creyente, es decir: hacer el bien, trabajar por la justicia, la paz, curar toda enfermedad. La Eucaristía nos interpela a seguir el ejemplo de Jesús y está orientada a crear fraternidad.

 

La Eucaristía es signo de amor. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos”, dice Jesús. El, con su cuerpo y sangre, se entrega libremente y lo hace por amor y para ser consecuente con el Reino que ha predicado. Es imagen del Dios que es amor y que da la vida a todo hombre. No se puede celebrar la Eucaristía si falta el amor, si no se trabaja por la vida. Al comienzo de la Eucaristía pedimos perdón al Señor. Este pedir perdón es importante porque nos ayuda a darnos cuenta de nuestra falta de amor. Y si nos falta al amor, si no amamos, ¿qué significa la Eucaristía para nosotros? Jesús nos dice que hay que reconciliarse con el hermano. No podemos comulgar si nos falta el amor.

El tercer signo es el compromiso. Comulgar con Cristo nos tiene que llevar al compromiso de entregar la vida como él. Esto se traduce hoy en trabajar por el bien de los demás. En este tiempo de crisis no hay que olvidar este aspecto. No podemos comulgar y quedarnos de brazos cruzados.