Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red

Homilía domingo 32º Ciclo A. domingo 6 de noviembre 2011

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Introducción:

Para la homilía según la tengo pensada se necesitan 5 velas tamaño grande y cinco velas tamaño pequeño. Las cinco velas grandes representan a las cinco vírgenes sensatas y las cinco pequeñas a las vírgenes necias. Pero cada una de las velas representará asimismo una virtud, una actitud de las personas, sobre todo de los creyentes. A medida que se vaya explicando brevemente cada una de las veles se procederá a encenderla. Esto es lo que se me ha ocurrido para hoy.

Veis sobre la mesa diez velas, cinco grandes y cinco pequeñas. Las cinco grandes quieren representar las lámparas con aceite y las pequeñas, las lámparas sin aceite. Vamos a ir encendiendo una a una según vaya haciendo un breve comentario de lo que pueden significar las velas.

Las cinco velas grandes, es decir las lámparas con aceite, significan vivencias personales y comunitarias que nos animan a

  1. vivir la fe-confianza en Dios. La fe-confianza en Dios es un gran regalo que Dios nos da y nos la da en abundancia. Cada uno de nosotros vive esa fe en Dios, seguro que pidiéndole a menudo que nos la aumente, cosa que seguro hace en favor nuestro. La lámpara de la fe está llena de buen aceite, sobre todo por parte de Dios. A nosotros nos toca mantenerla así, llena.
  2. vivir la esperanza que Dios ha puesto en nuestros corazones. Como creyentes se    nos anima a ser personas de esperanza y a dar “razón de nuestra esperanza a todo el que nos la pida” (1ªPe.) Aunque pasemos por momentos difíciles, en nuestro corazón hay aceite suficiente para alimentar la esperanza.
  3. vivir el amor a Dios y al prójimo. El aceite actúa muchas veces como bálsamo suavizando durezas. El amor de Dios y el amor mutuo puede suavizar muchas situaciones difíciles en la vida. El amor verdadero iluminaría muchas vidas como lo hace la lámpara llena de amor.
  4. vivir la Eucaristía-banquete de bodas. La Eucaristía es la gran lámpara para todo cristiano que ilumina las lámparas anteriores. Sin la Eucaristía las otras lámparas fácilmente se vacían. Por ello es importante la celebración comunitaria de este sacramento.
  5. vivir la fe, la esperanza, el amor y la Eucaristía  con la libertad de sentirnos y ser en verdad hijos de Dios. “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado” (Gal 5,1) Las cuatro lámparas anteriores las tenemos que vivir con libertad y en libertad, pero con libertad y en libertad de hijos de Dios. Dios no obliga, Dios invita.

Las cinco velas pequeñas, es decir las lámparas sin aceite, nos hablan de escasez de:

  1. paz. No hay paz exterior si no hay paz interior. En muchas personas falta la paz interior que es la que construye un mundo en paz. La paz no son tratados, documentos. La verdadera paz brota del corazón que da y recibe con generosidad.
  2. justicia. Hoy la lámpara de la justicia está escasa de aceite. La justicia, en parte, está manipulada, se dilata su aplicación para no romper débiles consensos o para contentar a quienes más pueden.
  3. la solidaridad. Sí se da solidaridad en momentos puntuales, pero nos falta la solidaridad como compromiso con el hombre. Jesús se hizo solidario con el hombre en todo “menos en el pecado”. A veces las llamadas a la solidaridad nos pueden molestar porque nos llevan a pensar en lo que somos y hacemos a favor del otro.
  4. libertad. Decimos que somos libres para hacer lo que nos viene en gana, pero no sentimos la libertad como el gran regalo de Dios al hombre. El uso de la libertad hace madurar a las personas y las convierte en responsables de sí mismos y de los demás.
  5. verdad. Libertad y verdad son dos lámparas que van muy unidas y que están escasas de aceite. “La verdad os hará libres” (Jn 8,32) La verdad es fuente de libertad. Cuando se tiene miedo a la verdad es cuando se coarta la libertad. Vivir de acuerdo a la verdad, que para nosotros es Jesús, no resulta fácil. Por ello cuando no se vive en la verdad se nos nota la falta de libertad

Estas cinco velas pequeñas, estas cinco lámparas con escasez de aceite están presentes en nuestras vidas. Aquí sí podemos decir que las cinco velas grandes, las lámparas con aceite, sí pueden ayudar a las lámparas vacías. Nuestro mundo, sea el personal o el comunitario, vive de relaciones. No podemos vivir pensando solamente en lo espiritual. Vivimos en un mundo donde todo está interrelacionado. El compromiso con el evangelio de Jesús no se vive en la iglesia, se vive en la iglesia y en el mundo. Jesús vino a salvar al hombre entero. Nos toca a nosotros que allí donde haya escasez pongamos abundancia.

El banquete de bodas al que todos estamos invitados será realidad cuando las lámparas con escasez de aceite se vean repletas de paz, justicia, solidaridad, libertad y verdad.

 

 

 

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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