Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Homilía domingo 25º t.o. ciclo A.Domingo 18 de septiembre de 2011

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Enla Biblia, sobre todo en el Antiguo Testamento, se acude a diversas comparaciones al hablar del pueblo de Israel. Una de las más usadas es compararlo con una viña. En el Nuevo Testamento Jesús también usa esta comparación en varias parábolas. Hoy leemos una de ellas. Si en el Antiguo Testamento la viña es el Pueblo de Israel, en el Nuevo Testamento podemos decir que la viña es, en sentido amplio, el mundo. Al menos podemos darle este sentido a la parábola de hoy.

El dueño de la viña sale varias veces a lo largo del día a contratar jornaleros.  El quiere que todos trabajen, aunque sea un par de horas. Lo que le importa es que vayan a trabajar, a cuidar su viña y que todos reciban un salario para poder vivir. Un denario era el salario de un día de trabajo. Y con un denario podía subsistir una familia.   

El texto nos dice que con los primeros el propietario ajusta un denario por jornada, Con los segundos dice que “os pagaré lo debido” y con el resto no ajusta nada. Pero él quiere ser bueno, con una bondad que a nosotros hoy nos desconcierta, y paga a todos por igual. Eso provoca protestas. Hoy también provocaría protestas.

Al principio decía que la viña es el mundo. Podemos comparar al dueño con Dios y a nosotros con los jornaleros. Siguiendo la lógica anterior se puede decir que Dios envía a los hombres, a todo hombre, a trabajar en el mundo. Y lo hace constantemente.

Ante un mundo tan necesitado de todo, Dios sale a buscar jornaleros que vayan a cuidar el mundo. Y lo hace a todas horas, es decir, en todo momento, pues para El, el mundo siempre necesita cuidados. Quitar las malas hierbas, será como desterrar la guerra, el hambre, la injusticia. Regar la viña, el mundo, será como trabajar por la paz, por el bienestar de todos, porque haya trabajo para todos. Cavar la viña, el mundo, será como ayudar a construir un mundo de hermanos.

Todos tenemos que considerarnos jornaleros enviados a trabajar por un mundo mejor. No caben excusas. Soy mayor, soy niño, soy joven. No sé qué hacer, no puedo hacer nada. Esas excusas no valen ante el Señor. Siempre habrá algo que podamos ofrecer a los demás. Dice un autor: “no tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo, pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos” (Mamerto Menapace”.

La JornadaMundialdela Juventud, recién celebrada en Madrid, es una invitación especial, es, yo diría, un momento-regalo de Dios a todala Iglesia, pero especialmente a los jóvenes, para decirles “id también vosotros a mi viña”. A esos jóvenes y a muchos otros les llega su momento de trabajar en la viña del Señor que es el mundo. Los jóvenes tienen que sentirse jornaleros capaces de labrar, cavar, cuidar y regar la viña que Dios pone en sus manos.

 Los mayores también tenemos que seguir trabajando en los surcos que hayamos abierto, pero dejando que los jóvenes abran y trabajen los suyos. El que sean de la última hora, que siempre los habrá, no les quita para nada la importancia que tiene su trabajo, su testimonio de vivir la fe en el mundo actual. Lo que sí tiene que quedar claro es que todos somos jornaleros de la viña, llamados cada uno a una hora distinta, pero con la misma vocación de cuidar de la viña del Señor.

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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