Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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2ª HOMILIA 4º domingo de Cuaresma ciclo A – 3 Abril 2011

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HOMILIA 4º domingo de Cuaresma ciclo A

El evangelio de este domingo es una catequesis bautismal y una manera sencilla de abrirse a la fe descubriendo poco a poco a Jesús. El proceso que vive el ciego del evangelio es el proceso que viven muchas personas, o tal vez hemos vivido nosotros a lo largo de nuestra historia personal. Más que encontrarse con Jesús de repente y de una vez por todas, el encuentro entre Jesús y cada uno de nosotros está marcado por diferentes pasos.

El primer paso está  marcado por la ceguera que nos impide ver las obras de Dios. A veces estamos tan ciegos que no vemos lo que Dios ha hecho con cada uno de nosotros. Siempre hay alguien que nos ayuda a descubrir la acción de Dios en nuestras vidas. Personas, acontecimientos, encuentros, como el de la semana pasada de Jesús con la samaritana, nos ayudan a descubrir, a ver las obras de Dios. Otras veces estamos tan ciegos que tenemos que preguntar como los discípulos a Jesús: ¿por qué no veo yo lo que Dios hace a favor de los demás?.

Para ver las obras de Dios en la vida hace falta la fe. Si nos quedamos con la sola mirada de los ojos, nuestra visión de la vida y de los acontecimientos se queda coja. Si a la mirada de los ojos acompañamos la mirada del corazón, es decir, de la fe, nuestra visión se enriquece y nos acerca más a Dios.  La fe es un don que Dios nos da, pero también es una respuesta que nosotros damos a Dios. El nos da gratis la fe. Nosotros, también gratuitamente, creemos en Dios.

En el segundo paso la fe, que va haciendo que desaparezca la ceguera, nos ayuda a caminar como hijos de la luz. El ciego quería ver, pero no solo ver físicamente sino llegar a ver la luz. No se imaginaba que se iba a encontrar con Jesús, “luz del mundo”. Pasa de estar ciego de no ver, de no tener fe, a ver y confesar su fe en Jesús. Pasa de no tener luz que le guíe a encontrarse con la verdadera luz. El ciego termina confesando: “creo, Señor” (v.38). Su fe en Jesús le ayuda a ver la luz.

En nuestra vida personal necesitamos eliminar la ceguera que nos impide encontrarnos con Jesús y caminar siguiéndole a El. Al ciego del evangelio se le piden muchas explicaciones, se molesta a los padres que tienen miedo de confesar que el ciego es su hijo, el mismo ciego da una y otra vez la misma explicación. Tal vez a nosotros nos puede suceder algo parecido. Nos puede dar miedo confesar a Jesús, nos puede dar miedo tener que dar explicaciones de por qué creemos, nos refugiamos en respuestas vagas para no comprometernos y que nos dejen en paz.

Y en el tercer paso la fe nos hace ser testigos. La confesión de fe del ciego le convierte en testigo de Jesús. Su vida ha cambiado. Ya no es el que estaba sentado mendigando. Ahora puesto en pie se convierte en testigo de Jesús   Ya no tiene miedo a confesar que Jesús es no solo el que le ha devuelto la vista, sino que es el camino a seguir, la luz que alumbra su vida. Su ser testigo le lleva a enfrentarse con los que no solo dudan sino que ponen objeciones a su curación, es decir a su vida de fe, y objeciones a Jesús como luz del mundo.

Algo parecido nos puede pasar a nosotros. En un primer momento no nos resulta fácil ser testigos. Ser testigos de Jesús es un verdadero compromiso elegido libremente. Este compromiso nos llevará a enfrentarnos con los criterios del mundo, del poder, de violencia, de opresión. Habrá quien se sienta molesto por nuestro seguimiento de Jesús, pero mejor será eso que no pasar desapercibidos por miedo al qué dirán.

Termino con unas palabras refiriendo este proceso al Beato Chaminade. El desde la fe supo ver las obras de Dios aún viviendo momentos duros y difíciles, como verse perseguido por confesar a Jesús. La fe fue la que marcó su camino para seguir a Jesús, hecho hijo de María, y desde la fe se convirtió en testigo de Jesús. A nosotros los que formamos la familia marianista nos deja un ejemplo de fe vivida desde el corazón y desde la entrega a Dios y a los demás.

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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