Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Lecturas Misa Domingo 3 de Abril 2011 – 4º Dom. Cuaresma

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Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: I Samuel 16, 1b.6-7.10-13
    “David es ungido como rey de Israel”En aquellos días, dijo el Señor a Samuel:
    «Llena tu cuerno de aceite y ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey».
    Cuando llegó a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de Jesé, pensó:
    «Seguramente éste es el ungido del Señor».
    Pero el Señor dijo a Samuel:
    «No mires su aspecto ni su gran estatura, pues yo le he descartado. Dios no juzga como juzga el hombre, pues el hombre mira en las apariencias, pero el Señor mira los corazones».
    Hizo pasar Jesé a sus siete hijos ante Samuel, pero Samuel dijo:
    «A ninguno de éstos ha elegido el Señor».
    Luego preguntó a Jesé:
    «¿Son éstos todos tus hijos?»
    El respondió:
    «Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño».
    Samuel dijo a Jesé:
    «Hazlo venir, porque no comeremos hasta que haya venido».
    Jesé lo mandó llamar; era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel:
    «Levántate y úngelo, porque éste es».
    Tomó Samuel el cuerno de aceite y le ungió delante de sus hermanos.
  • Salmo Responsorial: 22
    “El Señor es mi pastor, nada me falta.”El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas.
    R. El Señor es mi pastor, nada me falta.Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo.Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
    R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

    Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.
    R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

    Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término.
    R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

  • Segunda Lectura: Efesios 5, 8-14
    “Levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz”Hermanos: En otro tiempo eran tinieblas, ahora son luz en el Señor. Caminen como hijos de la luz. Toda bondad, justicia y verdad son frutos de la luz. Busquen lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien repruébenlas abiertamente, pues lo que ellos hacen en secreto, hasta decirlo da vergüenza.
    Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso se dice:
    “Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz”.
  • Evangelio: Juan 9, 1.6-9.13-17.34-38
    “Fue, se lavó y volvió con vista”En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un ciego de nacimiento. Escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego, y le dijo:
    «Ve a lavarte a la piscina de Siloé» (que significa “Enviado”).
    El fue, se lavó y volvió con vista. Y los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, comentaban:
    «¿No es ése el que se sentaba a pedir limosna?»
    Unos decían:
    «Sí, es el mismo».
    Otros, en cambio, negaban que se trataba del mismo y decían:
    «No es él, sino uno que se le parece».
    Pero el ciego decía:
    «Soy yo».
    Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego, pues en un sábado Jesús hizo lodo con su saliva y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
    El les contestó:
    «Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo».
    Algunos de los fariseos comentaban:
    «Este hombre no puede venir de Dios, porque no respeta el sábado».
    Otros replicaban:
    «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
    Y estaban divididos, y volvieron a preguntarle al ciego:
    «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
    El contestó:
    «Que es un profeta».
    Le replicaron:
    «¿ Es que pretendes darnos lecciones a nosotros, tú que estás lleno de pecado desde que naciste?»
    Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
    «¿Crees en el hijo del hombre?»
    El ciego preguntó:
    «Y quién es, Señor, para que crea en El?»
    Jesús le dijo:
    «Lo estás viendo: es el que está hablando contigo».
    Entonces el hombre dijo:
    «Creo, Señor».
    Y se postró ante Jesús.

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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