Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Homilia domingo 13 de abril 2011. 1º de Cuaresma

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HOMILIA  Cuaresma 1er domingo ciclo A

El miércoles pasado comenzábamos el tiempo de Cuaresma con la imposición de la ceniza.. Este signo viene de tiempos antiguos.  Tiene como significado llamar a la penitencia, a la conversión, al cambio de mentalidad. Hoy también se nos llama a un cambio de mentalidad: a compartir con el ayuno, a ponernos al servicio del otro con la limosna y a volver nuestro corazón a Dios con la oración.

En esta reflexión voy a intentar unir la primera lectura con el evangelio. En las dos se nos habla de tentaciones. La tentación de Adán y Eva y la triple tentación de Jesús. La primera tentación refleja el egoísmo, el centrarnos en nosotros mismos. El egoísmo nos lleva a no ver más allá de lo que se nos pone por delante. Adán y Eva ven que el árbol es “apetitoso”, se centran en él  y se olvidan de todo lo demás que tienen para vivir y disfrutar. En el evangelio el diablo quiere que Jesús sólo piense en sí mismo y sacie su hambre.

Nosotros también podemos caer fácilmente en el egoísmo. Un egoísmo que lleva a la indiferencia ante lo que vemos y vivimos, que lleva solo pensar en mis derechos, que lleva a ser intransigentes con los demás, que lleva en definitiva a olvidarnos de lo que nos dice Jesús: “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Vivir de la palabra de Dios es una llamada a compartir, a ser solidario con los demás, a preocuparnos los unos por los otros. Contra el egoísmo…compartir.

La segunda tentación nos habla de poder, de manifestar a los demás el poder que podamos tener. Ese poder que deseamos tener es “atrayente”. ¿A quién no le atrae el poder y manifestarlo a los demás? Todos somos conscientes de lo que cuesta dejar el poder. El poder gusta, atrae, se vuelve influyente, sirve para hacer mucho bien pero también para usarlo en beneficio propio y entonces se vuelve corrupto. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe más, (libro de teología moral). Adán y Eva ven atrayente el árbol porque les iba a dar poder, poder de conocer el bien y el mal. Jesús nos hace ver que el poder tiene que ser fundamentalmente y sobre todo servicio.

 

Cuando el poder se usa para beneficio propio se está tentando a Dios que ha enviado a su Hijo para decirnos con palabras y gestos que quien quera tener poder que se haga servidor de los demás y que quien quiera ser el primero que sea el último. Y vemos que esto no encaja con nuestra forma de pensar.

 

Y la tercera tentación está ligada a ese deseo no tan oculto y que existe desde siempre en el hombre de “ser como Dios” para ser adorado como Dios lo es. Ese ser como Dios es “deseable”, es la aspiración humana por excelencia. Ser como Dios es tener todo el poder, que es atrayente, es pensar solo en uno mismo, que es apetitoso. Ser como Dios es querer manejar los hilos de la vida de las personas. Ser como Dios no es ser como el Dios que nos ha predicado Jesús, sino ser y parecernos a esos dioses que andan por ahí esclavizando y maltratando a la gente, cometiendo injusticias para ellos vivir bien.

 

Jesús nos da tres claves para vencer toda tentación. La primera: compartir los bienes de la tierra. La segunda: una llamada a hacer del poder un servicio a todos. Y la tercera:  ponernos en manos del Dios que da la vida y que libera de toda esclavitud.

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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